Artículo basado principalmente en las experiencias que encontramos  día a día con los pacientes de Alzheimer que acuden a nuestro Centro, ubicado en Santa Cruz de Tenerife (Tenerife), que compartimos con todos ustedes esperando que les sea de ayuda.

Frecuentemente, vemos como el paciente con la enfermedad de Alzheimer es capaz de recordar sucesos de su infancia y juventud, mientras que es incapaz de recordar lo que hizo hace escasos minutos. La memoria para los acontecimientos pasados se mantiene relativamente preservada hasta las últimas fases de la enfermedad, mientras que la memoria más reciente se ve más afectada.

Aunque la memoria se perturbe, la coherencia y la expresión verbal se empobrezca, un paciente con Alzheimer sigue siendo una persona con la que se debe contar. Su historia, su pasado y su carácter constituyen  un atractivo material estimulante que dignifica y gratifica al enfermo.

Las entonaciones de la voz, las miradas, los gestos y los recuerdos compartidos ayudarán a  seguir  manteniendo vivas las emociones. Permitir recordar el pasado sin adoptar una actitud perfeccionista ante los recuerdos, mejora la autoestima. Contar experiencias y sentirse escuchado  ayuda a evitar el aislamiento.

Repasar el álbum de fotos, recordar el pasado a través de los objetos, escuchar una canción  nos acerca a ellos y ayuda a potenciar  su bienestar y estabilidad emocional.

Entendemos la frustración de los que cuidan a pacientes de Alzheimer, convivir con un enfermo de Alzheimer es difícil ya que las dificultades de su cuidado van aumentando gradualmente, conforme avanza la enfermedad.  Lo cierto es que de un modo u otro, debemos aceptar las limitaciones del paciente, recordando siempre que es una persona enferma y que su conducta  no es malintencionada, sino fruto de la enfermedad que padece.

Pongámonos por un momento las gafas del Alzheimer, ¿qué vemos, entendemos  cómo se sienten?

“Sobre todo me siento insegura, confusa, asustada y como si estuviese bailando lo más deprisa que puedo. Pero aun tengo a mis seres queridos. Aún tengo un hogar. Y aunque hay muchos días en que soy dolorosamente consciente de que existe un poco menos de mí que el día anterior, por ahora puedo decir que aún estoy aquí “(Diario de una persona con Alzheimer).

Se siente miedo, temor al fracaso, a no saber  hacer bien las cosas que antes se hacían sin dificultad. Se vive desorientado y confuso. No se reconoce a la familia, la casa donde se ha vivido y se va perdiendo poco a poco el sentido de las cosas,  porque ya no hay lógica en la vida.

Notan que algo les pasa, que ya no son como eran antes. Quieren deambular y no pueden, quieren gritar y se les prohíbe, sienten pero no pueden expresarse, llevan pañal  y su vida cotidiana ha dejado de ser normal.

Recordemos que el enfermo de Alzheimer no tiene la capacidad de comprender y de razonar ante ciertas  situaciones, por lo tanto tropezarán con nuestro mundo razonado, el cual les produce mucho sufrimiento y dolor.

Durante todas las fases de la enfermedad, el factor más importante para el paciente es contar con un entorno cálido y estable. Nunca pierdan la comunicación con el paciente aunque ya no puedan hablar o no nos reconozcan.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información puede ponerse en contacto el servicio de Neurología de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

Alzheimer.

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