La Comunidad Autónoma de Canarias es la cuarta región con mayor número de suicidios en España. Ante esto el Servicio Canario de Salud ha echo un llamamiento a todas aquellas personas que puedan sufrir una depresión no diagnosticada, a que pidan ayuda a un profesional.

Estos datos son recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2018, que es el último año del que se disponen datos oficiales. Fueron 193 canarios los que se suicidaron durante el año 2018. Esto supone una tasa de 9,07 personas por cada 100.000 habitantes.

El suicidio es una triste realidad dentro de la sociedad

El suicidio es una triste realidad palpable en nuestra sociedad, que ocurre mayormente entre adolescentes y jóvenes. Según los datos que aporta la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de 800.000 personas se suicidan cada año. El suicidio es la segunda causa principal de muerte en las personas de edades comprendidas entre los 15 a 29 años, provocando una muerte en el mundo cada 40 segundos.

En el episodio depresivo o depresión mayor, es frecuente que aparezcan tanto la idea como el intento de suicidio, ya que es algo propio de los trastornos depresivos. Sin embargo en el trastorno distímico o distimia, es normal que aparezca la idea pero es poco frecuente que existan intentos de suicidio graves.

Habrán oído en reiteradas ocasiones que la persona que dice que se quiere suicidar es para llamar la atención y que nunca lo va a hacer. Esto no siempre es correcto, ya existen personas que sufren depresión mayor, que hablan del suicidio y finalmente lo llevan a cabo.

Debemos de tenerlo presente y ante estas alarmas, entender que el paciente está pasando por unos niveles elevados de agobio y está sufriendo mucho. Además la persona que padece cualquier tipo de trastorno depresivo no sabe pedir ayuda, por lo que hay  que ser comprensivos.

Como puede afrontar el familiar el comportamiento suicida del paciente

Lo primero que debemos hacer es no culpabilizar al paciente. Ante una situación de amenaza o intento de suicido, no debemos actuar con frases comunes como «la vida es muy bonita», «¿Cómo nos vas a hacer esto?», debido a que el paciente ya es totalmente consciente que ese pensamiento que tiene nos es normal. Meses o años atrás a él le parecería la idea de suicidio completamente desmedida, irracional y absurda.

Al paciente le viene dicho pensamiento con una gran intensidad igual que le viene la idea de no salir a la calle o de no comer. Tenemos que tener claro que es un síntoma más de la depresión por lo que nunca lo debemos hacer sentir culpable.

Cuanto más claro tenga el paciente que para los familiares, esto es un síntoma más de la enfermedad que sufre, más sencillo va a resultar hablar sobre este síntoma. Esta es la mejor manera que tienen tanto los familiares como su médico de saber si solo existe la idea de suicidio o si por el contrario ya lo está planificando. Lo que permite calcular mejor a cuanto estamos respecto al riesgo de un intento de suicidio.

La mejor manera de ayudar, es comprendiéndolo

Si actuamos así, va a provocar que nos alejemos del paciente y lo que necesitamos para abordar el suicido en todos sus ámbitos, es todo lo contrario.

En la distimia muchas veces la persona que dice que se quiere suicidar es una forma de pedir ayuda, pero mucha atención por que en la depresión mayor, el que dice que se quiere quitar la vida puede hacerlo.

Si deseas ampliar información, cualquier duda o consulta sobre el suicidio o la depresión , puede ponerse en contacto sin compromiso con el servicio de Neurologia de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).