En este artículo queremos hablar de una triste realidad palpable en nuestra sociedad, mayormente entre adolescentes y jóvenes,  como es el suicidio. Queremos abordar el síntoma del suicidio en su totalidad, desde el pensamiento hasta las amenazas y el intento.

Según los datos que aporta la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de 800.000 personas se suicidan cada año. El suicidio es la segunda causa principal de muerte en las personas de edades comprendidas entre los 15 a 29 años. El suicidio provoca una muerte en el mundo cada 40 segundos.

Síntoma, idea y posible intento de suicidio

Les explicamos unos aspectos que consideramos muy importantes respecto al sintoma, idea y la posible conducta del intento de suicidio.

En el episodio depresivo o depresión mayor, es frecuente que aparezcan tanto la idea como el intento de suicidio, ya que es algo propio de los trastornos depresivos.

Sin embargo en el trastorno distímico o distimia, es normal que aparezca la idea pero es poco frecuente que existan intentos de suicidio graves.

Como puede abordar el familiar el comportamiento suicida en el paciente

Lo primero que debemos hacer es no culpabilizar al paciente. Ante una situación de amenaza o intento de suicido, no debemos actuar con frases comunes como «la vida es muy bonita», «¿Cómo nos vas a hacer esto?», debido a que el paciente ya es totalmente consciente que ese pensamiento que tiene nos es normal. Meses o años atrás a él le parecería la idea de suicidio completamente desmedida, irracional y absurda.

Al paciente le viene dicho pensamiento con una gran intensidad igual que le viene la idea de no salir a la calle o de no comer. Tenemos que tener claro que es un síntoma más de la depresión por lo que nunca lo debemos hacer sentir culpable.

Cuanto más claro tenga el paciente que para los familiares, esto es un síntoma más de la enfermedad que sufre, más sencillo va a resultar hablar sobre este síntoma. Esta es la mejor manera que tienen tanto los familiares como su médico de saber si solo existe la idea de suicidio o si por el contrario ya lo está planificando. Lo que permite calcular mejor a cuanto estamos respecto al riesgo de un intento de suicidio.

Las supuestas «Llamadas de atención» en ocasiones se cumplen

Por otro lado habrán oído en reiteradas ocasiones que la persona que dice que se quiere suicidar es para llamar la atención y que nunca lo va a hacer. Esto no siempre es correcto, ya existen personas que sufren depresión mayor, que hablan del suicidio y finalmente lo llevan a cabo.

Debemos de tenerlo presente y ante estas alarmas, entender que el paciente está pasando por unos niveles elevados de agobio y está sufriendo mucho. Además la persona que padece cualquier tipo de trastorno depresivo no sabe pedir ayuda, por lo que hay  que ser comprensivos.

Intentemos ver lo que le está sucediendo como síntomas de la enfermedad y no hacerlo sentir culpable por llamadas de atención o los problemas que está generando.

La mejor manera de ayudar al paciente es comprendiéndolo

Si actuamos así, va a provocar que nos alejemos del paciente y lo que necesitamos para abordar el suicido en todos sus ámbitos, es todo lo contrario.

En la distimia muchas veces la persona que dice que se quiere suicidar es una forma de pedir ayuda, pero mucha atención por que en la depresión mayor, el que dice que se quiere quitar la vida puede hacerlo.

Si desea ampliar más información sobre síntomas de la depresión, puede ponerse en contacto sin compromiso con el servicio de Neurologia de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife –Tenerife).

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Neurología.

Suicidio y depresión.