Cuando hablamos de la salud infantil, a madres y padres tienen un especial temor. Éste es la existencia de algún tipo de discapacidad o limitación en sus hijos.

Por este motivo, tras un diagnóstico inesperado, la idea de enfrentarse a esta nueva circunstancia, puede parecer aterradora. Es comprensible y normal.

Tratamiento del retraso madurativo

Sin embargo, tras la aceptación de esta realidad, los progenitores comenzarán a descubrir los recursos existentes que tienen como objetivo el bienestar el bienestar de los niños y niñas. Este es el caso del retraso madurativo.

Con este concepto se utiliza en los casos en los que el niño no tiene adquiridas ciertas destrezas, ya sean de tipo social, cognitivo ,motor o del habla. El pronóstico suele ser favorable en la mayoría de los casos, pues con ayudas y sistemas de apoyo adecuados, los niños logran superar las barreras que pueden encontrarse en los diferentes ámbitos de su vida cotidiana.

En primer lugar, es necesario contar con una evaluación precisa sobre el estado del desarrollo cognitivo del niño. Como todo diagnóstico, el retraso madurativo no tiene una única manera de manifestarse. Es por esta razón por la que la recogida exhaustiva de información permitirá el desarrollo de u tratamiento individualizado y único para favorecer al paciente.

Tras este proceso de evaluación, el equipo de profesionales encargado del tratamiento, adaptará un plan de trabajo que recoja los aspectos en los que se necesite incidir. Este plan no tendrá en cuenta únicamente las limitaciones, también deberá recoger las fortalezas y los aspectos que permitan la compensación en aquellas funciones más limitadas.

Normalmente, las áreas que pueden ser abordadas son las siguientes:

Área cognitiva

En este aspecto, las intervenciones se encaminan hacia la intervención en aspectos como el lenguaje, la atención, la memoria, la Teoría de la Mente… El trabajo muchas veces es interdisciplinar, por lo que un mismo equipo de psicólogos, pedagogos y logopedas (entre otras profesiones) deberán coordinarse para ofrecer un servicio integral en cuanto a las necesidades del menor.

Área social

Los niños y niñas con retraso madurativo pueden beneficiarse de entrenamientos que mejoren sus habilidades sociales. Esto repercutirá en una mejor expresividad, así como en el desarrollo de la asertividad o la empatía.

Área emocional

Es de importante relevancia que durante la infancia se adquieran las competencias que permitan la gestión emocional posterior de situaciones que suceden en la vida cotidiana en relación a los demás y a nosotros mismos. La educación emocional durante este periodo supone la adquisición de conocimientos y herramientas que actúen como factor protector en la prevención del desarrollo de problemas de salud mental.

Alicia Méndez González, neuropsicóloga del Centro Neurológico Antonio Alayón.

Área motora

Los profesionales de la fisioterapia y de la terapia ocupacional son los encargados del desarrollo de planes de intervención que aborden las limitaciones motoras de estos niños, así como las fortalezas que tengan para que éstas actúen como sistema de apoyo y compensación.

Por último, se debe resaltar que el trabajo con las familias supone uno de los pilares en este tipo de intervenciones. Tanto por el apoyo que los progenitores y el círculo cercano necesitan, como por la necesidad de la implicación familiar para un pronóstico positivo.

En definitiva, todo el entorno del niño o de la niña debe trabajar de forma conjunta para buscar su cuidado y atención integral.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información sobre el diagnóstico y tratamiento del retraso madurativo, puede ponerse en contacto con el servicio de Neuropsicología del Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife) llamando al teléfono 922 285 978.

Neuropsicología.

Retraso madurativo en niños.

Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife (Tenerife).

Artículo elaborado por Alicia Méndez González, neuropsicóloga del Centro Neurológico Antonio Alayón.