La disfemia, conocida como tartamudez, en primer lugar hay que dejar claro que no es un trastorno del lenguaje como tal. Es un trastorno de la comunicación que se determina por interrupciones de forma involuntaria del habla unido a tensión muscular en cuello y cara, además de estrés y miedo.

A los padres, la disfemia en el niño, es algo que suele preocuparles bastante ya que aunque no es una patología grave, todos somos conscientes de lo que puede llegar a sufrir un niño con disfemia.

Que puedo hacer si mi hijo tiene disfemia

En este artículo queremos explicarles de cómo podemos actuar si nuestro hijo tiene disfemia, además de aclararles cuando es disfemia y cuando no.

Los niños de edades comprendidas entre los dos y cuatro años, pueden no tener una fluidez total en su habla, hasta que aprendan a organizar las palabras y frases.

Sin embargo, pueden aparecer disfluencias como  repeticiones, prolongaciones o bloqueos en el habla de nuestro hijo, lo que hace que nos alertemos.

Esto puede ser algo normal y de evolución durante el desarrollo del niño, aunque también puede que no lo sea. En ese caso se recomienda intervenir cuanto antes ya que estaríamos ante una disfemia persistente.

El profesional a acudir es el logopeda. Una buena gestión de este profesional de la salud, puede lograr  mejorar mucho el impacto de la disfemia tanto la comunicación como en la  autoestima del niño.

Cómo actuar en el día a dia

Si nuestro hijo tiene disfemia, debemos de evitar que nos vea preocupados o angustiados ya que no va a ayudar al niño en nada, pudiendo provocar un efecto contrario.

En el diálogo con él debemos hablar de manera pausada, utilizando frases no muy largas.

Cuando el niño con disfemia vaya a responder, es muy importante no prolongar su espera a hablar para que no anticipe y se incremente su ansiedad.

Aunque el niño tarde en responder o hablar, nunca debemos interrumpirlo o terminar nosotros lo que quiere decir.

Le va a generar mucha más ansiedad decirle que esté tranquilo, que se relaje y tome aire. Esto es un error muy común que se suele cometer.

Cuando el niño tenga momentos de habla más difícil, debemos evitar hacerle muchas preguntas.

Tampoco debemos exponer al niño en situaciones que somos conscientes que se va a poner nervioso, para así evitar que se siente presionado.

Es muy importante tener paciencia con él y darle su tiempo para hablar, así irá cogiendo confianza en sí mismo.

La disfemia en datos

En nuestro país según datos recogidos por la Fundación Española de la Tartamudez hay en la actualidad más de 467.000 personas que sufren disfemia, lo que significa el 2% en adultos y el 5% en niños de la población.

Los principales factores de riesgo de la disfemia son los antecedentes familiares, el sexo (los niños tiene el doble de probabilidad que las niñas), los trastornos del habla o lenguaje y la edad (suelen empezar sobre los cuatro años).

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información sobre la tartamudez puede ponerse en contacto con el servicio de Logopedia de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

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Disfemia.