Autor: David Morales Casanova – Neuropsicólogo

Santa Cruz de Tenerife, 3 de abril

En una consulta monográfica de memoria, existen una serie de situaciones, dudas y preguntas que surgen en la práctica diaria y a las que todo especialista en neurología o neuropsicología se enfrenta y debe dar solución. Se dan una serie de dudas o preguntas que con frecuencia se repiten, que preocupan a familiares y pacientes, y que no siempre tienen respuesta sencilla. Es por esto, que en este artículo daremos cuenta de las dudas más frecuentes que nos plantean familiares y pacientes.

¿Es la Enfermedad de Alzheimer hereditaria?

La respuesta es SI y NO al mismo tiempo. Salvo en casos muy concretos y poco frecuentes, la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad denominada “de aparición esporádica”. Es decir, sin causa o desencadenante definido. Sin embargo, es cierto que existe cierta predisposición genética a padecerla, especialmente en aquellos casos que se denominan “preseniles” (aparición antes de los 65 años de edad). En general, la presencia de al menos un antecedente familiar en primer grado de demencia tipo Alzheimer se considera un factor de riesgo a padecerla. Esto significa que aunque no es determinante, aumenta la vulnerabilidad del paciente a sufrirla si se dan determinadas circunstancias. Actualmente, los antecedentes en primer grado de demencia se considera un factor de riesgo más, como puede ser la hipertensión, la diabetes o la hipercolesterolemia.

¿El Alzheimer y la Demencia Senil son lo mismo, o son cosas distintas?

Las “Demencias” son un conjunto de enfermedades neurodegenerativas que comparten características comunes. Dentro de ellas, la Demencia tipo Alzheimer es una más de las demencias que se pueden sufrir, aunque al ser la más frecuente con mucha diferencia, es normalmente en la que se piensa cuando se habla de “demencia”. Actualmente, el término “demencia senil” está en desuso por los profesionales de la neurología y neuropsicología, dado que el término no da cuenta de la gran variabilidad de edad a la que puede aparecer una demencia (incluso desde los 40 años) ni su origen (vascular, secundaria a otra patología, etc.). Es por esto que el término Demencia Senil está obsoleto, o se reduce su utilización a personas con Demencia tipo Alzheimer de inicio tardío (al rededor de los 80 años).

Pero los olvidos de mi familiar son normales por su edad, ¿verdad?

De nuevo, la respuesta es SI y NO. La edad es el principal factor de riesgo para padecer muchas enfermedades, entre ellas, las neurológicas. A más años cumplimos, más riesgo tenemos de de enfermar. Con el envejecimiento, es estrictamente normal sufrir pérdida de memoria o una merma de nuestras capacidades mentales, pero del mismo modo, también es totalmente normal padecer una enfermedad neurodegenerativa como es una demencia. La distinción está en que no todas las pérdidas de memoria en los mayores son “no patológicas”. En algunos casos, estos olvidos son debidos a una demencia, y sólo el especialista puede determinarlo. Es por esto que ante los olvidos y despistes de una persona mayor, es mejor consultar a un especialista, antes de achacarlo todo “a que ya tiene una edad” o a “una depresión”

He leído que la diabetes, el colesterol, la hipertensión o el estrés pueden provocar Alzheimer ¿es esto cierto?.

Al igual que anteriormente consideramos que la herencia aumenta la vulnerabilidad para padecer demencia, los “factores de riesgo vascular” como son el colesterol alto, la hipertensión o la diabetes se les considera también factores de riesgo. En general, la presencia de una o más de una de estas condiciones médicas aumenta el riesgo de padecer demencia, si bien, al igual que la herencia, no es determinante (si padezco de ésto, entonces tendré Alzheimer). La falta de control de estos factores de riesgo aumenta en gran medida la incidencia de demencias. Del mismo modo, existen estudios que asocian el estrés crónico con un mayor riesgo de padecer demencia.

Tengo antecedentes familiares de demencia y/o tengo factores de riesgo y/o me siento despistado/a y/o soy mayor y me preocupa tener alguna demencia. ¿Se puede prevenir?

 Como en la mayoría de las enfermedades, la detección temprana, incluso antes de que se manifiesten los primeros síntomas, es clave para el tratamiento y pronóstico de una enfermedad. En aquellas personas que como anteriormente se ha dicho, padezcan uno o más factores de riesgo, es recomendable un seguimiento de su estado cognitivo a partir de los 65 años.

    Es fundamental para la prevención de una posible demencia, cuando se tienen factores de riesgo y vulnerabilidad, mantener una alimentación sana, evitar el sedentarismo haciendo deporte, tener vida social e intelectual activa,  y por supuesto, mantener controlados el estrés, colesterol, diabetes y tensión arterial. Del mismo modo, destacaremos en este caso la utilidad de los Estudios Neuropsicológicos de Memoria en aquellas personas que presenten factores de riesgo o que tengan antecedentes familiares. Estos estudios, profesionalizados y científicos, permiten una detección del deterioro cognitivo incluso antes de que le paciente note algún problema en sus capacidades. Esto permite un diagnóstico rápido y preciso de la posibilidad del inicio del deterioro cognitivo en particular y la demencia en general. Esto permite la instauración, lo más pronto posible, del tratamiento adecuado para la patología que se trate.

Desde Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife) te recordamos que si te preocupa tu memoria, la valoración #neuropsicologica es la prueba más precisa para distinguir que olvidos son propios de las edades en las personas mayores para poder tener un envejecimiento activo saludable y así evitar complicaciones como la depresión o las demencias.

Para cualquier duda o consulta o si deseas ampliar información, puedes ponerte en contacto con el servicio de Neuropsicología de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

Si te ha parecido de tu interés, comparte este artículo.

Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife (Tenerife).

Neuropsicología.