Santa Cruz de Tenerife – Tenerife, 18 de mayo de 2018

La forma de vida actual tiende a traernos problemas en el trabajo, los estudios y la familia. El inconveniente es que pasar demasiado tiempo día a día planeando, solucionando problemas, soñando despierto, pensando de manera negativa o teniendo pensamientos al azar puede ser agotador y causar estrés, ansiedad e incluso depresión.

Para poder combatir todo esto en nuestro día a día existe una técnica, de la que queremos hablarte en este artículo,  que permite descargarnos de tantas preocupaciones y puede ayudarnos a tener una vida más relajada: los ejercicios de conciencia plena.

¿Qué es la conciencia plena?

Según los especialistas de la Clínica Mayo de EE.UU., la conciencia plena es el acto de estar intensamente consciente de lo que estamos notando y sintiendo en cada momento, pero sin interpretarlo ni juzgarlo. Por lo tanto, realizar ejercicios de conciencia plena pueden ayudarnos a alejar la atención de las preocupaciones y pensamientos y a involucrarnos con nuestro entorno.

Beneficios de los ejercicios de conciencia plena

Practicar ejercicios de conciencia plena puede tener muchos beneficios, incluyendo:

. Reducir el estrés, la ansiedad y la depresión
. Tener menos pensamientos negativos y distracciones
. Mejorar el estado de ánimo

Existen muchas formas de practicar la consciencia plena. Te dejamos algunos ejercicios como:

Poner atención. La próxima ocasión en que te encuentres con alguien, escucha atentamente sus palabras. Piensa sobre su significado y singularidad. Busca desarrollar un hábito de entender a los demás, retrasando tus propios juicios y críticas.

Haz que lo familiar sea nuevo otra vez. Considera unos cuantos objetos pequeños y familiares, como un cepillo de dientes, una manzana o un teléfono celular en tu casa u oficina. Mira los objetos desde un nuevo punto de vista. Identifica un detalle nuevo en cada objeto que no hayas visto antes. Conforme estás más consciente de tu mundo, puedes volverte a encariñar con las cosas a tu alrededor.

Enfócate en la respiración. Siéntate en un lugar tranquilo con tu espalda derecha, pero relajada. Siente el aire que entra y sale de tu cuerpo. Permite que tu conciencia de todo lo demás se desvanezca. Pon atención a la nariz mientras el aire entra y sale. Observa la manera como tu abdomen se expande y se contrae con cada respiración.

Cuando te distraigas, vuelve a dirigir tu atención hacia tu respiración. No te juzgues. Recuerda que no estás tratando de convertirte en algo, como un buen meditador. Sencillamente te estás tomando concicncia de lo que ocurre en tu interior, respiración por respiración.

Despierta tus sentidos. Toma una uva. Siéntate en un lugar tranquilo con tu espalda derecha, pero relajada. Mira la uva, tócala y anticipa comértela. Prueba la uva y mastícala lenta y deliberadamente. Nota cómo cambia el sabor de la uva, tu impulso para tragártela, tu respuesta a ese impulso y cualquier pensamiento o emoción que surja durante el ejercicio. Poner mucha atención a tus sentidos y a la reacción de tu cuerpo ante la uva podría ser una revelación respecto a tu relación con comer y la comida.

Intenta ejercitar la consciencia plena cada día durante 6 meses. Con el tiempo descubrirás que la consciencia plena se vuelve natural. Piensa en ella como un compromiso para reconectarte contigo mismo y nutrirte.

Fuente: el comercio

 Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información puede ponerse en contacto con el servicio de Psicología del Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife (Tenerife).

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