El abandono del cuidador en un estado que aparece en muchos casos durante el trascurso de la enfermedad y puede producir consecuencias muy negativas tanto para la persona que cuida como para el paciente.

Por lo general el rol de cuidador se lo adjudica la misma persona que lo va a desempeñar

En el instante que se detecta que nuestro familiar sufre demencia, desde el primer momento, el impulso de toda la familia es centrarse en el paciente como único objetivo. Es lo más que importa, ya que hemos oido hablar del alzheimer y sabemos que es una enfermedad muy dura.

Por lo general, el papel de cuidador se lo adjudica la misma persona. No es una decisión tomada entre todos los miembros de la familia basada en los ventajas e inconvenientes de asumir el rol de cuidar a la persona afectada. No se suele considerar cual es la mejor manera y quien o quienes van a desempeñar la tarea.

Según los últimos datos recogidos el pasado 5 de noviembre de 2018 «Día del Cuidador» el 80% de los personas que asumen el rol de cuidador  «no son profesionales». Eso se traduce en que aún con la mejor de las intenciones, el cuidador no está preparado ni suele contar con el apoyo necesario para afrontar esta función.

¿Sabe el cuidador de un familiar con demencia a que tiene que enfrentarse?

Desde antes del diagnóstico de la enfermedad ya el cuidador está sufriendo con los síntomas iniciales que aparecen en la demencia. Esas señales de alarma que no se comprenden y tanto preocupan.

Posteriormente tiene que enfrentarse al diagnóstico del familiar, los síntomas psicológicos y conductuales del paciente, un proceso de duelo anticipado del familiar en la última fase y el duelo que es cuando todo ha terminado.

Es muy difícil ser consciente del proceso en el que se entra y más aún cuando la media de horas dedicadas al cuidado se va incrementando conforme avanza la enfermedad y se agrava la situación.

Al principio se comienza con la mejor de las voluntades y unas inmensas fuerzas de ayudar al familiar. Todo esto por desgracia se va mermando con el paso del tiempo y es cuando aparece el abandono del cuidador hacia si mismo. Ya no puede más!

El abandono del cuidador es consecuencia de las pérdidas que ha sufrido desde que apareció la demencia

El abandono del cuidador puede perdurar hasta fechas posteriores al duelo, ya que ha sufrido muchas pérdidas desde que apareció la demencia.

Pérdida de salud, amigos, aficiones, económicas, persona querida (cónyuge, padres, abuelos..) lo conducen a un estado de abandono continuo que resulta sumamente negativo tanto para el cuidador como para el enfermo.

Desencadenando todo esto en un bucle de emociones negativas que se reflejan en muchas ocasiones en una soledad deseada por parte del cuidador, sentimiento muy perjudicial para su calidad de vida y el entorno que le rodea.

¿Quién cuida del cuidador para que esto no ocurra?

Es necesario implicarnos en ayudar al cuidador no profesional, que asume toda la responsabilidad a coste cero con la mejor de sus intenciones no estando preparado para ello.  Tengamos siempre presente que es tan importante el paciente que sufre demencia como la persona que está a su lado cuidándolo casi las 24 horas del día.

El abandono del cuidador – Santa Cruz de Tenerife, 10 de abril del 2019

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Neurología.

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