Santa Cruz de Tenerife, 4 de Diciembre

Se está tan acostumbrado a centrar toda la atención en la persona dependiente, que se olvida del que está detrás, del que pasa todas las horas del día pendiente de la persona afectada, hasta tal punto en muchos casos, que llegan a olvidarse de sí mismos, de sus propios cuidados.

La dedicación prácticamente exclusiva provoca un gran agotamiento físico y mental conocido como el síndrome de sobrecarga del cuidador o del cuidador ‘quemado.

La media diaria de dedicación casi exclusiva al familiar de Alzheimer es de 15 horas durante los sietes días de la semana, ya que la propia enfermedad va provocando que la persona afectada sea cada vez más dependiente.

Sin el apoyo necesario, abordar esta realidad acostumbra a desatar problemas tanto físicos como  psicológicos asociados al estrés, la ansiedad o la depresión. Esto se conoce como síndrome de sobrecarga del cuidador o “cuidador quemado”.

En la mayor parte de casos, la atención directa recae en el cónyuge del paciente o, en menor medida, en algún hijo. La dedicación al familiar, casi exclusiva, provoca un gran agotamiento físico y mental, unido al agravante emocional de sentir como un ser querido se va perdiendo en vida.

¿Cómo se puede prevenir esa sobrecarga?

Como regla general, se recomienda la prevención de este síndrome a través de la toma de conciencia por parte del cuidador y del entorno que le rodea (familiares, amistades y profesionales de la salud), de la importancia de elaborar un plan de autocuidado que incluya: descanso, reservar un espacio personal para sí mismo, procurar mantener el contacto social con familiares, amigos, realizar ejercicio físico y velar por su salud.

El apoyo del resto de los familiares es muy importante. Las visitas, la posibilidad de compartir los problemas y de desahogarse, ayudarán mucho a sobrellevar este duro proceso. Así como es de suma importancia pedir ayuda a un profesional (psicólogo) para que pueda ayudar en este difícil proceso, es “como un nueva vida” que ha llamado a tu puerta.

Para ello es muy importante que:

  • Estes correctamente informado de la enfermedad de tu familiar y su manejo.
  • Planifiques los cuidados y los repartas entre los miembros de la familia que puedan o estén en disposición de hacerlo. Buscando ayuda externa, si fuera necesario.
  • No dejes tu trabajo si lo tienes. Si fuera necesario, reduce la jornada.
  • No abandones tus hobbies o actividad social, no obstante tendrás que reducirla.
  • No desatiendas la relación con tu familia. Procura que todos los miembros estén informados sobre la enfermedad, para que comprendan y colaboren en dicha etapa.
  • Y nunca debes de olvidar que en tu rol de cuidador principal, eres una de las personas más importantes y claves en la vida de una persona con Alzheimer, porque esta depende de ti.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información puede ponerse en contacto con nuestro servicio de Psicología.

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

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