El dolor lumbar es un problema que afecta en torno al 70-80 % de la población general en algún momento de su vida, de los que un 15 % aproximadamente tienen un origen claro, pero el resto, se considera inespecífico o inclasificable.

Una patología que se ha convertido en un grave problema de salud

En el origen de este dolor lumbar inespecífico se encuentran factores biológicos, psicológicos y sociales y factores
como las conductas de dolor y otros procesos de aprendizaje que influyen en su proceso de cronificación.

No es de extrañar que aunque de carácter benigno, esta patología se haya convertido en un grave problema de salud en la sociedad occidental, por su elevada frecuencia y repercusión social, laboral y económica con consecuencias profesionales, familiares, sociales y psicológicas para quienes la padecen que merman su calidad de vida, hasta el punto que el 29% de ellos acaban por padecer depresión.

En torno a este problema hay una gran preocupación, no sólo por como afecta a la calidad de vida de las personas, sino también por los costes que genera este problema a la sociedad. Es el mayor responsable de incapacidad y de absentismo laboral con el consiguiente elevado coste económico y deterioro en la calidad de vida de quienes lo padecen.

Tipos de dolor

En el dolor lumbar, hay que considerar la posible existencia de diversos tipos de dolor, a veces coexistentes en un mismo enfermo. El dolor lumbar puede ser agudo o crónico, somático o visceral, nociceptivo o neuropático, todo ello modulado por la percepción que del mismo tiene quien lo padece.

Al afrontar al paciente con dolor lumbar, es fundamental tener como objetivo final establecer un diagnóstico lo más preciso posible. Clásicamente el dolor lumbar se puede clasificar en diversos apartados entre los que se incluyen :

  • De causa grave subyacente (3-5%)
  • De causa identificable (10-15%)
  • No identificable o lumbalgia inespecífica (80%)

En el primer caso se incluyen las infecciones, tumores primarios y metastásicos, aneurisma abdominal, patología retroperitoneal o pélvica relevante y el síndrome de cola de caballo de cualquier etiología.

En el segundo caso se encuentran entidades específicas como las hernias discales, la estenosis severa del canal espinal, enfermedades inflamatorias de la columna y la osteoporosis con patología vertebral secundaria. Algunos datos clínicos van a orientar a alguno de estos procesos y la indicación de pruebas complementarias dependerá de cada caso en particular .

En el tercer grupo de esta clasificación se admite la casi imposible adscripción de síntomas de dolor lumbar a procesos o estructuras anatómicas determinados, como consecuencia de la elevada frecuencia que tienen en la población general asintomática hallazgos como la discartrosis, la artrosis interapofisaria, la hiperlordosis o rectificación de la lordosis, las anomalías de transición, la espina bífida oculta, la espondilolistesis, etc.

Un 80% de la población lo padece al menos una vez en la vida

El dolor lumbar, con o sin irradiación, al ser una patología extraordinariamente frecuente, ya que se calcula que el  80% de la población lo padece al menos una vez en la vida, ha alcanzado proporciones de problema sanitario de primer orden en los países industrializados. Esta epidemia de incapacidad en los países Occidentales y sus tremendas repercusiones económicas, laborales y sociales, ha conducido en las últimas décadas a la investigación exhaustiva del dolor lumbar, especialmente en sus aspectos preventivos y terapéuticos. Uno de estos tratamientos son las denominadas «Escuelas de Espalda».

Escuela espalda

Como concepto puede describirse como un programa estructurado cuyo objetivo es cambiar las conductas e incrementar la capacidad funcional de los pacientes que padecen dolor lumbar. Estos programas son supervisados por un Fisioterapeuta o por un Médico especialista. Los objetivos son principalmente incrementar la autonomía de los pacientes y la calidad de vida, prevenir la aparición de dolor en pacientes sanos, mejorar la higiene postural para
actividades cotidianas y conocer criterios para realizar ejercicios de fortalecimiento y flexibilización muscular. Además , si existe ya patología combinarlo con un buen tratamiento fisioterapéutico sería primordial para
disminuir el dolor en el paciente que lo padece.

Dolor lumbar – Santa Cruz de Tenerife, 05 de marzo del 2019

Artículo elaborado por Laura de León Curbelo – fisioterapeuta del Centro Neurológico Antonio Alayón

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Fisioterapia.

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