[vc_row][vc_column][vc_column_text]Ictus – Santa Cruz de Tenerife, 10 de septiembre de 2018

El cerebro va perdiendo neuronas de manera lenta y progresiva. Sobre todo en las personas mayores, sin que eso suponga un fallo de las funciones cerebrales. Es una simple limpieza de aquellas células enfermas. Sin embargo, un ictus en personas mayores supone una muerte súbita e inesperada de muchas neuronas en una zona determinada del cerebro. Saber actuar a tiempo puede paliar muchas secuelas importantes.

El ictus junto a la demencia son los peores enemigos del bienestar, causando discapacidad y destruyendo la dignidad de las personas mayores, ya que la calidad de vida y muchos aspectos de su bienestar dependen de la integridad de las funciones cerebrales.

Para detectar los síntomas de un ictus en personas mayores y no tan mayores y actuar a tiempo es clave. ¿Cuáles son esos síntomas?

  • Cambios repentinos o pérdida gradual de consciencia.
  • Falta de coordinación de movimientos.
  • Alteraciones del tono muscular, sobre todo de la cara. Para comprobarlo, hay que pedir que enseñe los dientes, si solo mueve un lado de la cara o el movimiento es asimétrico es cuando el cerebro está afectado.
  • Problemas de habla o al tragar.
  • Pérdida de movimiento y fuerza en brazos y piernas.
  • Confusión.
  • Dolor de cabeza intenso y repentino.

 Cualquiera de estos síntomas es señal de un ictus. Lo mejor que podemos hacer es mantener la calma, aflojarle la ropa para que pueda respirar bien y se encuentre cómodo y llamar al 112. Ellos te indicarán cómo continuar hasta que lleguen. La rapidez en la atención médica es fundamental para una mejor recuperación ya que para que se produzcan lesiones irreversibles en el cerebro deben pasar varias horas.

El ictus es la segunda causa de mortalidad y la primera entre mujeres. Además puede provocar graves secuelas como:

  • Déficit de movimiento y motricidad.
  • Afecta al lenguaje (afasia).
  • Pérdida de automatismos y control de esfínteres.
  • Pérdida de facultades mentales, especialmente la memoria, la capacidad de atención y de análisis.
  • Déficit sensorial.
  • Inestabilidad emocional.
  • Trastornos del sueño.
  • Ansiedad y depresión.

Estas secuelas suponen un reto para el paciente y también para los familiares. La recuperación de la autonomía y la mejora de la calidad de vida son los objetivos del tratamiento de ictus en personas mayores. Por ello es importante que el paciente intente llevar una vida normal: salir de casa y mantener su vida social ayudará a que el estado de ánimo no decaiga y es una buena manera de evadirse.

Además hay que seguir las pautas que indique el equipo médico. Y en este sentido la rehabilitación será fundamental para recuperarse de algunas secuelas. Sobre todo en casos de ictus en personas mayores. En muchas ocasiones el enfermo puede vivir en su propia casa, con un familiar para estar pendiente de él durante el periodo de recuperación, pero en otras puede ser necesario llevarle a alguna residencia o centro de día.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información sobre el ictus, puede ponerse en contacto con el servicio de Neurología del Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Neurología.

Ictus.

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