Un error muy frecuente, cuando hablamos de personas mayores, es achacar sus dificultades cognitivas o funcionales a una «depresión».

Este falso diagnóstico, la mayoría de las veces «deducido» por los propios familiares, puede retrasar el diagnóstico de demencia (Enfermedad de Alzheimer, por ejemplo) hasta dos años.

Los síntomas tan parecidos hacen en ocasiones muy difícil el diagnóstico

En nuestra experiencia en una consulta monográfica de demencias, es frecuente la consulta de pacientes mayores que son traídos al servicio de Neuropsicologia para realizar un diagnóstico diferencial: ¿el paciente está deprimido (pseudodemencia depresiva) o tiene una enfermedad neurológica en forma de demencia?.

El grado de solapamiento de síntomas en muchos casos hace muy difícil el diagnóstico, y esta situación se complica cuando la familia del paciente tiende a negar un diagnóstico teóricamente más grave, achacando la sintomatología del paciente a una “depresión”.

Aquí recordamos algunas características que nos pueden ayudar a diferenciarlos:

  1. La depresión “psicológica” normalmente aparece causada por un desencadenante claro (viudedad, disgusto, problemas familiares, económicos). Por el contrario, un trastorno de estado de ánimo asociado al inicio de una demencia no suelen tener desencadenantes definidos, y la evolución es más lenta.
  2. Una depresión en una persona mayor suele darse en pacientes que han tenido antecedentes personales de trastorno de estado de ánimo. Una depresión en un mayor que carece de estos antecedentes a lo largo de su vida, pueden ser sugerentes de un proceso neurológico.
  3. El paciente depresivo suele manifestar una afectividad acorde a la depresión (tristeza, llanto, verbalizaciones de inutilidad o desesperanza), además, es consciente de estar deprimido y enfermo, pudiendo llegar a exagerar los síntomas. Un paciente de inicio demencial se caracterizará más por una falta de sentimientos negativos, predominará la apatía, y negará tener ningún problema depresivo, incluso los ocultará.
  4. El paciente depresivo tiende a dar respuestas vagas, a creer que no sabe o que no puede, e intentará, normalmente, delegar sus responsabilidades en otros. En el caso del inicio de un proceso demencial, el paciente tratará de hacer su vida de forma normal, sólo que no lo logrará hacer correctamente, o no tan bien como antes.
  5. El paciente depresivo no suele presentar afectación cognitiva (memoria, lenguaje), síntomas que sí están presentes en una persona con demencia.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información sobre la depresión y alzheimer en personas mayores, puede ponerse en contacto con el servicio de Neurologia de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

Artículo elaborado por David Morales Casanova, neuropsicólogo del Centro Neurológico Antonio Alayón.

Neuropsicología.

Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Depresión o Alzheimer.