El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta varias capacidades mentales, en especial la memoria y el comportamiento de las personas que la padecen.

Una de las preguntas más frecuentes que nos hacen las familias que tienen algún caso de Alzheimer es si se trata de una enfermedad hereditaria, es decir, si se transmite de padres a hijos. La respuesta no es sencilla, ya que al ser una enfermedad multifactorial, con distintas causas que confluyen, esa pregunta no tiene una respuesta única.

¿Es hereditario el Alzheimer?

Desde el punto de vista del riesgo genético, existen dos posibilidades:

El Alzheimer de inicio temprano se manifiesta antes de los 65 años, y representa menos del 10% de los casos. Este tipo de Alzheimer suele tener un componente genético más fuerte, y se asocia con mutaciones de determinados genes. Estos genes codifican proteínas que intervienen en el metabolismo del amiloide, una sustancia que se acumula en forma de placas en el cerebro de las personas con alzhéimer.

Las mutaciones en estos genes alteran el funcionamiento de estas proteínas y favorecen la formación de amiloide. Estas mutaciones son de carácter autosómico dominante, lo que significa que basta con heredar una copia del gen mutado de uno de los padres para desarrollar la enfermedad. Por tanto, las personas que tienen estas mutaciones tienen un 50% de probabilidad de transmitirlas a sus hijos, y estos a su vez tienen un 50% de probabilidad de desarrollar alzhéimer de inicio temprano. Sin embargo, estas mutaciones son muy raras y poco frecuentes.

El Alzheimer de inicio tardío se manifiesta después de los 65 años, y representa más del 90% de los casos. Este tipo de Alzheimer tiene un componente genético más débil, y se asocia con varios genes que aumentan o disminuyen el riesgo de padecer la enfermedad, pero no la determinan. El gen más estudiado es el gen de la apolipoproteína E (APOE), que tiene tres variantes o alelos: APOE E2, APOE E3 y APOE E4. El APOE E4 es el más relacionado con el Alzheimer, y aumenta el riesgo de padecer la enfermedad de forma proporcional al número de copias que se tengan.

Así, las personas que tienen una copia de APOE E4 tienen entre dos y tres veces más riesgo de alzhéimer que las que no lo tienen, y las que tienen dos copias de APOE E4 tienen entre ocho y doce veces más riesgo. Sin embargo, el hecho de tener APOE E4 no implica que se vaya a desarrollar la enfermedad, ya que hay personas con este alelo que no lo padecen, y personas sin este alelo que sí lo padecen.

Otros factores que son muy importantes

Por otro lado, existen otros factores no genéticos que son tan importantes como la herencia genética. Otros factores que influyen en el desarrollo del alzhéimer, como el estilo de vida, el nivel educativo, las enfermedades crónicas, los traumatismos craneoencefálicos o la exposición a tóxicos. Estos factores pueden actuar de forma positiva o negativa sobre el cerebro, favoreciendo o previniendo el daño neuronal que caracteriza al alzhéimer.

Por ejemplo, se ha demostrado que una dieta mediterránea, un ejercicio físico moderado, un sueño adecuado, una actividad intelectual y social frecuente, y el control de la hipertensión, la diabetes, el colesterol y el tabaquismo pueden reducir el riesgo de alzhéimer o retrasar su aparición. Por el contrario, una alimentación poco saludable, un sedentarismo excesivo, un estrés crónico, un aislamiento social, y el consumo de alcohol o drogas pueden aumentar el riesgo de Alzheimer o acelerar su progresión.

Conclusión…

En conclusión, el Alzheimer es una enfermedad compleja que tiene una base genética, pero también depende en gran medida de otros factores ambientales y personales. Solo en un pequeño porcentaje de casos, el Alzheimer es hereditario y se debe a mutaciones en genes determinantes. En la mayoría de los casos, el Alzheimer no es hereditario y se debe a la interacción de varios genes de riesgo con otros factores no genéticos. La presencia de otros factores de riesgo, como la diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, sedentarismo, etc., pueden tener tanto o más peso que el componente hereditario a la hora de padecer Alzheimer.

Por tanto, no se puede predecir con certeza si una persona va a desarrollar Alzheimer o no, pero se puede actuar sobre algunos factores modificables para prevenirlo o retrasarlo.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información sobre la enfermedad de Alzheimer u otras demencias, puede ponerse en contacto con el servicio de Neurologia de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

Enfermedad de Alzheimer.

Imagen de portada:  Tim Kilby

Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

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