El TDAH es un trastorno cuya evolución no sigue un línea recta. Es una evolución dinámica en el sentido de que va a depender del tratamiento que se reciba y el éxito de este, durante la etapa infantil y adolescente.

El trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad (TDAH) es un trastorno del Neurodesarrollo, frecuentemente diagnosticado en la infancia pero que puede pasar desapercibido hasta la edad adulta.

El TDAH es frecuentemente confundido con niños malcriados o vagos

Se manifiesta de manera diferente en las distintas etapas de la vida de la persona. Durante la infancia aparecerían las alteraciones en el comportamiento, las dificultades sociales, los problemas a nivel escolar y afectaría la autoestima del niño,

En la etapa adolescente, en la autoestima ya habría una seria afectación que provocaría una serie de dificultades para relacionarse con los demás (tanto en niños, adolescentes o mayores). Aparecería agresividad, conductas de riesgo, una mayor riesgo de accidentes y también un mayor riesgo de adicciones.

En la edad adulta ya aparecen problemas tanto a nivel laboral como en las relaciones interpersonales, especialmente problemas en las relaciones de pareja. También tendríamos problemas de autogestión personal y conductas adictivas.

El diagnóstico precoz y un tratamiento correcto es clave para un buen pronóstico

Los síntomas del TDAH persisten durante la adolescencia en casi un 30% de las personas afectadas, cumpliendo plenamente criterios de trastorno alrededor una tercera parte de los pacientes. Ya en la edad adulta entre el 30% y el 60% presentarán el trastorno o mantendrán síntomas clínicamente significativos.

De los factores de persistencia del TDAH a la edad adulta estarían los antecedentes familiares, una alta impulsividad e hiperactividad inicial, trastornos de conducta tempranos, la depresión materna, una interacción negativa entre el niño/a con sus padres y un desacuerdo entre los padres ante los abordajes de problemas en la infancia y adolescencia.

Los factores claves para un buen pronóstico del TDAH es llevar a cabo un diagnóstico precoz, una buena respuesta al tratamiento, factores ambientales facilitadores, factores personales protectores, un predominio de la inatención frente a los subtipos hiperactivo e impulsivo y buenas relaciones familiares entre el paciente y el entorno.

En cuanto  a los factores para un mal pronóstico estaría un diagnóstico tardío, una mala respuesta al tratamiento, la aparición del fracaso escolar  y conductas antisociales, la existencia de factores ambientales y personales de riesgo  o los perfiles hiperactivos e impulsivos.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información sobre el TDAH, puede ponerse en contacto con el servicio de Neuropsicología del Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

Neurología.

Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife (Tenerife).

Evolución del TDAH.