Autor: David Morales Casanova – Neuropsicólogo

Santa Cruz de Tenerife, 5 de marzo

La Enfermedad de Párkinson Idiopática, también conocido simplemente como Párkinson, es una enfermedad crónica neurodegenerativa que afecta al 0,3% de la población (aproximadamente una de cada 10000 personas), siendo la enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras la Enfermedad de Alzheimer. La enfermedad recibe su nombre del médico que la describió por primera vez, el doctor inglés James Parkinson en 1817.

Aunque comúnmente se le denomina Párkinson de forma popular, la realidad es que la Enfermedad de Párkinson es sólo una de las enfermedades que forman parte de una amplia familia denominada “Parkinsonismos”. Dentro de este grupo de enfermedades está la Enfermedad de Párkinson, pero también otras menos conocidas como la Enfermedad de Cuerpos de Lewy, la Atrofia Multisistémica, la Parálisis Supranuclear Progresiva, entre otros muchas.

Los parkinsonismos en general, y la Enfermedad de Párkinson en particular, tienen su origen en la falta o baja actividad de un neurotransmisor fundamental en el cerebro humano, la dopamina, en ciertas estructuras motoras del cerebro implicadas en el movimiento. En función del origen de esta falta de dopamina, el tratamiento, pronóstico y síntomas varían. Existen parkinsonismos debidos a la atrofia de las estructuras que fabrican dopamina, y otros donde el problema radica en la alteración de los receptores de ésta. Incluso existen parkinsonismos (en este caso reversibles) debidos a efectos secundarios de medicamentos, como pueden ser los medicamentos para tratar enfermedades mentales como la esquizofrenia, o algunos medicamentos para los vértigos.

Cuando se habla de Párkinson, la mayoría de las veces pensamos en temblor, pero es importante destacar que hasta un 25% de los pacientes con esta enfermedad no tiemblan. En la mayoría de los casos, otro síntomas son tan o más importantes que el temblor, como son la rigidez y la lentitud de movimientos. Otros síntomas físicos frecuentes son la falta de expresión facial, la sialorrea (babeo), pérdida de equilibrio y de postura, alteración al caminar, arrastrar los pies, congelación de la marcha, y otros síntomas motores. Sin embargo, en la Enfermedad de Párkinson existen otros síntomas no físicos que pueden ser más incapacitantes que el temblor o la rigidez, son los denominados “síntomas no motores de la Enfermedad de Párkinson”.brain-3120178_640

Los síntomas no motores pueden aparecer incluso antes que el temblor o la rigidez, y presentan un tratamiento distinto. Estos síntomas, bien conocidos por los especialistas de la neurología y la neuropsicología, son desconocidos para el público en general y para el propio paciente, achacándolos a otras causas. Los síntomas no motores más frecuentes son apatía, falta de iniciativa y depresión, trastornos de sueño, pesadillas y sueños vívidos, disfonía (voz ronca, bajo volumen de voz) tensión arterial baja, entre otros muchos. También es muy frecuente en la Enfermedad de Párkinson el deterioro cognitivo, e incluso la demencia, indicando los estudios que entre un 60 y un 80% de los pacientes con Párkinson cursan o cursarán con demencia asociada.

El deterioro cognitivo en el Párkinson tiene características propias, aunque en ocasiones se confunde y solapa con otras demencias como el Alzheimer. La Demencia Asociada a Párkinson se caracteriza por dificultades atencionales y de concentración, lentitud y rigidez de pensamientos, dificultades de control de impulsos, y especialmente alteración de la memoria a corto plazo. También es relativamente frecuente la aparición de conductas adictivas, desinhibición conductual o verbal, alucinaciones y delirios.

Por norma general, los medicamentos para el Párkinson actúan sobre todo en los síntomas físicos, pero no tanto sobre los síntomas cognitivos y psicológicos, por lo que el tratamiento para estos síntomas se les denomina “sintomáticos”, es decir, se aplicará un tratamiento en función de las necesidades y síntomas que vayan surgiendo. En el caso del deterioro cognitivo, el tratamiento farmacológico es muy limitado, siendo la base de la prevención y la rehabilitación cognitiva. Por este motivo, una vez se hace diagnóstico de cualquier parkinsonismo, se recomienda el seguimiento cognitivo del paciente por parte de su especialista de la neurología o neuropsicología, ya que la detección temprana de estos síntomas no motores son fundamentales en el pronóstico y curso de la enfermedad. Del mismo modo, la Estimulación y Rehabilitación Cognitiva son especialmente útiles  en el tratamiento de estos síntomas, tanto para prevenir y retrasar la evolución a demencia, como para minimizar y frenar el curso del deterioro cognitivo una vez aparece la demencia asociada al Parkinsonismo.  

Para cualquier duda o consulta o si deseas ampliar información, puedes ponerte en contacto con el servicio de Neuropsicología de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Neuropsicología.