[vc_row][vc_column][vc_column_text]Santa Cruz de Tenerife, 15 de Enero

Abro los ojos, el reloj marca las 6.45 de la mañana; miro la hora y sé que es el momento de levantarme para que me dé tiempo de cumplir con todas las actividades programadas, aunque, a pesar de que tengo tiempo suficiente, siento que no voy a terminar.

Papeles, llamadas, ordenandor, smartphone (con sus redes sociales y el tiempo que ello conlleva), memoria. conversaciones, reuniones, prisas,…eso es lo que me espera en el dia.

Entran tres llamadas a mi teléfono móvil y una lista que me parece interminable de whatssap, que decido atender más tarde, porque seguramente me quitará un tiempo valioso que necesito para ducharme y vestirme en 30 minutos, desayunar en 15 minutos, teniendo en cuenta que tengo que buscar donde aparcar, siempre y cuando que no coja algún atasco para posteriormente ya salir a la oficina.

Llego corriendo al trabajo, pensando que no voy a terminar todas las cosas pendientes que tengo que hacer más lo que me va a surgir en el día. Inicio acelerado mis actividades y sigo recibiendo llamadas y whatssap de mis otras actividades profesionales.

Salgo ya de la oficina y en el trayecto aprovecho para responder mensajes, correos y whatssap que se quedaron pendientes en el transcurso de la tarde. Aprovecho el móvil para buscar en internet información indispensable para mi trabajo durante la vuelta a mi casa.

Llego a casa y mientras ceno, pienso en lo que haré terminando la cena e inicio a programar el día siguiente. Doy el último bocado y ya estoy abriendo la tablet para dar el último repaso.

Termino de trabajar cuando el sueño me vence. Me voy a la cama pensando en los correos y mensajes pendientes y en los problemas que tendré que resolver al día siguiente. Incluso los fines de semana y durante las vacaciones sigo pensando y solucionando situaciones.

Cada día muchísima gente se tiene que «subir al tren» del trabajo, y no siempre es fácil bajarse de ese tren para irse a casa. Porque incluso si nos bajamos, nuestra cabeza sigue pensando en todas las cosas que no pudimos hacer, o en todas aquellas cosas que nos quedaron pendientes para el día siguente. Olvidarse del trabajo ni que sea por un rato, es importante, pero no siempre lo conseguimos.

Cuando el trabajo nos ocupa todo el espacio

La mayoría de gente que trabaja, pasa entre cuatro y ocho horas ( habiendo personas que más)  dedicada única y exclusivamente al trabajo. Trabajar implica un esfuerzo físico, mental y emocional intenso. Dicho esfuerzo, nos puede llevar a sentir mucho cansancio, fatiga, y estrés.

Además de las horas que pasamos, físicamente en el lugar de trabajo, también están las horas que dedicamos a pensar en el trabajo. Sólo esos pensamientos, también nos desvitalizan, quitándonos energía para hacer otras cosas distintas al trabajo en sí.

Es por eso, que olvidarse del trabajo es imprescidible. Porque necesitamos descansar, y no sólo en vacaciones, sino en el dia a dia.

Desconectar del trabajo ¡Qué gozada!

Para los que nos gusta nuestro trabajo, desconectar incluso se puede hacer aún más difícil, porque en nuestro trabajo, también disfrutamos. Incluso, nuestro trabajo acaba siendo nuestro hobby. Pero aún así, dedicar el tiempo a otras cosas también es posible. Y acaba siendo muy placentero y necesario.

¿Cómo podemos desconectar pues de nuestro trabajo?  A parte de lo que seguro que habéis oído, lo de buscarnos un hobby ¿Qué más cosas podemos hacer?

  • Permitirnos espacios personales para nosotros mismos para disfrutar de aquellas pequeñas cosas que nunca tenemos tiempo de hacer.
  • Respetar nuestro horarios de trabajo, si salímos a las 19h. de trabajar, intentar no atender ninguna llamada de trabajo ni nada relacionado con el trabajo (salco algo de máxima urgencia) después de dicha hora. Tampoco revisar el mail ni los whatssap. Así establecemos ese tienpo para poder dedicar el tiempo a otros cosas.
  • Realizar actividades físicas, desde ir al gimnasio, ir a correr, bailar,…siempre que nos gusten. Toda actividad física genera endorfinas además de serotonina y dopamina en nuestro cerebro cosa que nos proporciona un mayor bienestar.
  • Vínculos sociales. Pasar rato en família, quedar con amigos, etc…
  • Realizar actividades que nos distraigan, leer un libro, ver la tele, ir al cine, todo aquello que facilite al cuerpo también desconectar.
  • Pensar en metas personales que no tengan que ver con el trabajo. Como aprender a patinar, cocinar, etc…

Desconectar del trabajo, es algo que hay que aprender y no siempre va a salir bien desde el principio. Lo importante es no perder de vista por qué nos esforzamos en ello y lo que podemos conseguir.

Cuando conseguimos desconectar nos sentimos con ánimo y fuerzas para empezar o continuar con nuestra jornada laboral al día siguiente asi como vemos que empezamos a disfutar de todo nuestro tiempo de nuestro dia a dia.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información puede ponerse en contacto con el servicio de Psicología de Centro Nerológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife).

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Psicología.

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