Logopedia – Santa Cruz de Tenerife, 27  de julio de 2018

Hablar de Alzheimer, de sus síntomas, de sus consecuencias físicas y neurológicas, no es nada fácil y menos aún, tratándose de una enfermedad neurodegenerativa que constituye la primera causa de demencia en la tercera edad. Este envejecimiento patológico de la población y sus repercusiones en el ámbito del lenguaje y de la comunicación (ya es bien sabido la afectación de la memoria y otras áreas cognitivas), reflejan la necesidad de una intervención logopédica temprana y continua.

Actualmente, la proporción de personas mayores en relación a la población en general, va en aumento, considerándose que en los próximos años incrementará de forma significativa la población de personas de más de 65 años, especialmente en los países desarrollados.

Estos datos plantean la necesidad inmediata de intervenir a nivel de salud, psicológico y social, ya que se incrementará la incidencia de la dependencia, con las siguientes repercusiones familiares y sociales.

Por lo tanto, cabe tener presente la importancia de la detección e intervención temprana del deterioro cognitivo, en general, y del lenguaje en particular, con el fin de optimizar y preservar al máximo los procesos y las capacidades internas de las personas afectadas, así como facilitar la iniciación precoz de un posible tratamiento que favorezca la calidad de vida de la persona con alzheimer u otra demencia.

El desarrollo de esta enfermedad llevará consigo, de manera implícita, cambios conductuales, de atención, memoria, lenguaje, funciones ejecutivas… y el avance y la gravedad de estos sucesos, dependerán de cada paciente y, en igual medida, del tratamiento aplicado en cada caso.

Además del tratamiento farmacológico, especificado para cada paciente, según evolución y grado de la enfermedad, es recomendable y muy necesario llevar a cabo una intervención logopédica y una rehabilitación cognitiva, y es ahí donde el tratamiento cobrará sentido totalitario. A través de estas pautas de intervención, se llevarán a cabo ejercicios y actividades determinadas para cada una de las áreas afectadas, para tratar de ralentizar el proceso de deterioro de cada capacidad (intentando mantener las funciones preservadas para intentar retrasar la afectación y tratando de mantener el mayor nivel de capacidad cognitiva y de autonomía, por parte del paciente).

De este modo, la intervención supone más una rehabilitación y tratamiento paliativo que curativo; sin embargo, es imprescindible para tratar de mantener la calidad de vida del paciente. Desde el ámbito familiar y del hogar, también se puede ayudar al mantenimiento de las mismas, así como mitigar los efectos negativos, tanto a nivel cognitivo, emocional y físico.

Reyes Vergara Antón –  logopeda y pedagoga

A nivel logopédico podemos exponer que el Alzheimer no afecta únicamente a la memoria, pues los cambios en la estructura cerebral provocan el desajuste progresivo de todas las funciones cognitivas superiores, entre las que se encuentra el lenguaje. Desde el inicio de esta enfermedad, la competencia comunicativa empieza a alterarse. (Pérez, 2012; Valles, 2013). En general, las limitaciones lingüísticas más destacadas se observan en el nivel léxico-semántico y pragmático (Valles, 2013; Pérez, 2012), pero va a depender sobre todo de la progresión y etiología de cada tipo de demencia.

La labor del logopeda es primordial para la identificación, la evaluación y el tratamiento de los desórdenes a nivel, comunicativo y cognitivo asociados a demencias, incluyendo, por supuesto, la intervención y colaboración del equipo interdisciplinar, así como a nivel educativo, promoción e investigación (Jaramillo, 2010).

A parte de problemas lingüísticos asociados a los demás síntomas implícitos en la enfermedad del Alzheimer, el logopeda también intervendrá a nivel deglutorio, ya que en este tipo de pacientes puede aparecer la disfagia, dificultad o incapacidad de tragar de manera segura y eficaz los alimentos y líquidos ingeridos.

Esta sintomatología puede dar lugar a dos tipos de complicaciones, por un lado alteraciones en la eficacia de la deglución, que pueden provocar malnutrición o deshidratación; y por otro, alteración en la seguridad de la deglución, que puede causar una aspiración a las vías respiratorias, pudiendo suponer un alto riesgo de neumonía y una elevada tasa de mortalidad (Úbeda y Chuliá, 2012; Clavé y García, 2011).

La disfagia será diagnosticada y tratada por un equipo multidisciplinario de profesionales, integrados, generalmente por: médicos, enfermeras, logopedas, dietistas, endocrinólogos, gastroenterólogos, otorrinolaringólogos, radiólogos, rehabilitadores, geriatras, neurólogos, cirujanos digestivos y la familia del paciente (Clavé, Terré, de Kraa y Serra, 2004; Clavé y García, 2011).

Finalizando, es muy importante que los familiares de las personas con Alzheimer u otras Demencias conozcan el papel que desarrollamos los logopedas para facilitar, mejorar o establecer, en muchos casos, la comunicación y entendimiento entre ellos y el paciente.

Algunos objetivos prácticos para llevar a cabo con este tipo de pacientes serían:

  • Promover la independencia y autonomía.
  • Estimular y mantener las capacidades mentales.
  • Evitar la desconexión del entorno.
  • Mejorar el rendimiento cognitivo y funcional todo lo posible, dependiendo de la severidad del paciente.
  • Evitar restricciones, es decir, tratar de promover actividades.
  • Aconsejar a la familia en todos los aspectos del cuidado del enfermo y de la dinámica familiar para evitar la sobrecarga del cuidador.
  • En general, mejorar la calidad de vida del paciente.

Se recomienda estimular en todas las áreas cognitivas. Las técnicas psicólogo-cognitivas y del lenguaje más eficaces son:

  • Entrenamiento de memoria: adivinanzas, refranes, completar frases, describir objetos, reconocer personas, asociar parejas…
  • Técnicas de orientación a la realidad: repetir diariamente los datos correctos sobre lugares, fechas, dónde están las cosas…
  • Musicoterapia: escuchar música, bailar o cantar como distracción y refuerzo del recuerdo.
  • Reminiscencias: que cuente cosas de su pasado, que hable de las situaciones y experiencias personales que recuerde.
  • Técnicas de refuerzo positivo: estimular lo que haga bien y incidir en los errores.
  • Actividades manuales, juegos con pintura, con barro…
  • Estimulación social: estimular y potenciar las visitas de sus amigos y la gente de su alrededor.
  • Estimulación física: dar paseos, evitar el aburrimiento y, si es posible, hacer gimnasia.
  • Lenguaje: capacidades lingüísticas, lenguaje automático, comprensión verbal y sintáctica, incitación y fluidez verbal. Estructuración semántica, manejo del vocabulario fluido, lecto-escritura, lenguaje oral-espontáneo y capacidad verbal.

 

Para cualquier duda o consulta o si deseas ampliar información puedes ponerte en contacto con el servicio de Logopedia de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

Autor: Reyes Vergara Antón –  Logopeda y Pedagoga

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife (Tenerife).

Logopedia y Pedagogía.

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