Demencia: Cuando pensamos en la vejez en general, y en las demencias en particular, sea del tipo que sea (tipo Alzheimer, Vascular, etc.), nos suele venir a la mente una serie de síntomas típicos que todos tenemos asociados a estas enfermedades, como son la pérdida de memoria, la desorientación, la confusión y los problemas de lenguaje. Sin embargo, existen otra serie de síntomas no cognitivos que pueden ser tan o más disruptivos que los olvidos, estos son los síntomas psicológicos y conductuales.

Los Síntomas Psicológicos y Conductuales de la Demencia (SPCD) son una serie de síntomas de muy variados tipos, que pueden aparecer durante el curso de la demencia (tanto al principio como en las fases finales) que aparentemente no están relacionados, como son la depresión, la ansiedad, el insomnio, la irritabilidad, agresividad o las alucinaciones.

En ocasiones, los primeros síntomas en aparecer cuando una demencia está debutando, son precisamente los SPCD. De este modo, es frecuente confundir el inicio de una demencia, con otro tipo de patologías, como una depresión.

En la mayoría de las ocasiones los SPCD van apareciendo en mayor o menor medida a lo largo de la enfermedad, con los consecuentes problemas que pueden traer tanto para el paciente como para los cuidadores. Por ejemplo, la presencia de agresividad en un paciente con demencia nos puede dificultar la convivencia con este. En otros casos, el insomnio y la ansiedad hacen que ningún miembro de la familia pueda descansar, o que la presencia de delirios paranoides impidan que el paciente se tome la medicación, porque crea que le están envenenando.

Los SPCD pueden ser muy variados, como ya hemos comentados. Los más frecuentes (pero no los únicos) suelen ser:

  1. Trastornos de estado de ánimo: depresión, ansiedad, apatía, llanto o alegría inapropiada
  2. Trastornos de conducta: irritabilidad, agresividad, desinhibición física / verbal / sexual
  3. Insomnio o alteración de los ciclos sueño / vigilia
  4. Alucinaciones visuales
  5. Ideas delirantes paranoides y/o celotipia (ideas delirantes de infidelidad del cónyuge)

Existen muchos tratamientos farmacológicos para tratar estos síntomas, pero tienen dos problemas fundamentales. Por un lado, son fármacos que no están desarrollados específicamente para las demencias, por lo que su efectividad es problemática. Por otro lado, suelen tener efectos secundarios que en ocasiones, no compensan su uso.

El primer consejo que damos los profesionales de la neurología o neuropsicología a los familiares de una persona afecta de demencia con esto síntomas, es que en todo momento, deben ver estos comportamientos como un síntoma más de la enfermedad. Nunca culpabilizar o reprochar a nuestro familiar, dado que para él, tener estos síntomas es totalmente inevitable y escapan totalmente a su control y conciencia.

Enfrentarnos al paciente con demencia cuando tiene un episodio de irritabilidad o agresividad, en la mayoría de las ocasiones, es contraproducente. Con ello, solo lograremos aumentar su estado de agitación, porque debemos recordar que para él, su delirio o alucinación son absolutamente reales y ciertos, no lo hacen por “fastidiarnos”, “molestarnos” o por “mal carácter”. Seguirles la corriente tampoco es de utilidad a largo plazo, dado que podemos reforzar el delirio, y con el tiempo, empeorarlo. Por norma general, se recomienda la técnica del “tiempo fuera”. En el momento de un episodio de irritabilidad o agitación, dejar sólo al paciente unos minutos, esperar pacientemente, y regresar a él tratando de cambiar de tema y hacer como si nada hubiera sucedido. Es posible que siga enfadado, pero con frecuencia, no recordará por qué.

Otro consejo muy útil para manejar los SPCD en general es evitar en todo momento los cambios entorno y de estilo de vida, y proporcionarle una rigurosa rutina en su día a día. Siempre estar en los mismos sitios, con las mismas personas, y hacer las cosas de la misma forma y siempre a la misma hora. Esto aumentará la percepción del control del paciente, sus inseguridades y sus miedos, dado que le ayudará a recordar su vida y su entorno como un lugar seguro, sin variaciones y predecible para él, dado que su memoria está muy limitada. El seguimiento de estrechas rutinas y proporcionándole una vida predecible y tranquila, disminuirá en gran medida la presencia de SPCD. Los cambios de domicilio (un fin de semana con un hijo, otro fin de semana con otro, etc), los frecuente cambios de cuidadores, los ruidos y las molestias en casa provocadas por los nietos, entre otros factores estresantes, pueden desencadenar o empeorar los SPCD.  

Sin embargo, en algunas ocasiones la presencia de estos síntomas es inevitable y de difícil control en el hogar, por lo que se recomienda, en estos casos, acudir al asesoramiento de profesionales de la neurología o neuropsicología.

Demencia – Santa Cruz de Tenerife, 06 de febrero del 2019

Artículo elaborado por David Morales Casanova – Neuropsicólogo del Centro Neurológico Antonio Alayón

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