[vc_row][vc_column][vc_column_text]Santa Cruz de Tenerife, 23 de julio de 2018

El ictus, por desgracia, se ha convertido en una patología de moda. No es nada difícil encontrarnos con un familiar o un amigo que haya sido víctima de este asesino sigiloso.

Los datos son aterradores, cada seis segundos fallece alguien en el mundo a causa de un ictus y se calcula que una de cada seis personas sufrirá uno. El ictus es un accidente cerebrovascular que se produce cuando el cerebro deja de recibir el flujo sanguíneo, produciendo la muerte o secuelas, en muchos casos, graves e irreversibles, que hagan necesario depender de otra persona.

Las secuelas del ictus van a depender de varios factores, como son el tipo de ictus, la edad del paciente, antecedentes médico-quirúrgicos, hábitos de vida (fumador, bebedor, hipertenso,etc).

En algunos casos, el paciente tiene una recuperación casi inmediata de todas las capacidades. En estos casos, deberá existir un seguimiento por parte del neurólogo, con objeto de prevenir futuros ictus. En la mayoría de los casos, el paciente presentará numerosas secuelas, las más frecuentes son:

– Alteraciones motoras y sensitivas: hemiplejía (pérdida del movimiento de la mitad del cuerpo) con alteraciones en la sensibilidad. Por tanto, el riesgo de caerse es inminente.

-Pérdida de control de tronco, el paciente no es capaz de sentarse.

-Subluxación de hombro debido a la hipotonía ( poco tono muscular) que aparece en la primera fase.

-Tras la fase de hipotonía, vendrá una hipertonía, con una aparición de pie equino (pie en flexión plantar) que dificultará la marca, y una espasticidad en el miembro superior que impedirá la manipulación de objetos.

-Alteraciones en la vista, o como hemos mencionado en los síntomas que identifican la enfermedad, alteración en el lenguaje.

-Problemas para deglutir o tragar, disfagia.

-Puede haber alteraciones de la personalidad y /o de la conducta.

-Depresión y ansiedad suele ser muy frecuente

Con el ictus, se cumple el tópico de un antes y un después: la vida queda interrumpida. Hay una pérdida, por pequeña que sea y, en consecuencia, un período de duelo. Tras haber sobrevivido, hay que iniciar la tarea de recuperar lo que se pueda y asumir las secuelas que vayan a ser permanentes. Esa rehabilitación, dependiendo de las capacidades afectadas, variará mucho, necesitando la ayuda de un neuropsicólogo, logopeda, fisioterapeuta y psicólogo, siempre dependiendo de las secuelas.

No hablar no quiere decir que no entienda: cuando el afectado es el hemisferio izquierdo, donde se localiza el lenguaje, éste se ve alterado, dando lugar a la patología que se conoce como afasia. Y lenguaje no quiere decir simplemente el habla: la lectura y la escritura, así como el cálculo, pueden sufrir trastornos. También la expresividad facial y gestual pueden verse comprometidas, dejando al paciente incapacitado totalmente para comunicarse. Por lo que es ideal  empezar la rehabilitación cuanto antes y lo primero que se busca es expresar lo básico: qué necesito, qué quiero, cómo me siento.

En algunos casos se puede perder además la comprensión. Cuando se conserva pero hay dificultades para expresarse puede aparecer la frustración. Para combatirla, que una persona no pueda expresarse no quiere decir que no entienda. Debemos de incluirla en la conversación y no hablar por ella es fundamental, así lograremos que se retraiga y lo que debemos es fomentar que se comunique con todo el mundo aunque le resulte difícil.

Las actividades del día a día: los familiares  suelen acostumbrarse a darles todo hecho, volviéndolos más dependientes. Todos los aspectos en los que se incide serán aplicados al día a día, lo cual da un sentido a para qué se hacen las cosas. Por ejemplo, trabajamos el equilibrio para ducharse o la flexibilidad del tronco para llegar al calzado.

Y es que hasta la más pequeña tarea puede volverse muy ardua, por ejemplo ¿Han probado a atarse los cordones con una sola mano? Con solo esto, es suficiente para darse cuenta de la importancia que tiene pedir ayuda a profesionales. Hay cosas que no las podrás hacer como antes, tardarás más, tendrás que utilizar la mano que mueves mejor, necesitarás un bastón, pero las puedes hacer, y debes de esforzarte por hacerlas.

Al mismo tiempo que la rehabilitación existen otras gestiones que realizar, como solicitar la discapacidad y la dependencia para acceder a ciertos servicios (ayuda a domicilio, para la adaptación del hogar,…

Tras haber sufrido un ictus es muy importante un abordaje precoz. En las horas siguientes al ictus, se debe hacer una valoración y un posterior tratamiento. Tanto el área de fisioterapia, el de logopedia y el psicólogo (tanto para el paciente como para los familiares) el trabajo es muy importante para la recuperación del ictus, ya que se deben trabajar todos los síntomas.

Desde Centro Neurológico Antonio Alayón les recordamos que el ictus es la segunda causa de muerte en Españasiendo la primera en mujeres. La Sociedad Española de Neurología (SEN) informa de que cada año entre 110.000 y 120.000 personas sufren un ictus en España, de los cuales un 50 por ciento quedan con secuelas discapacitantes o fallecen. Además, actualmente más de 330.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional por haber sufrido un ictus. Y en concreto Canarias (con sus provincias Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria) registra anualmente 3.500 casos de ictus.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información sobre el ictus, puede ponerse en contacto con el servicio de Neurología del Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Neurología.

Ictus.

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