¿Has oído hablar de labilidad emocional? ¿Sabías que tras un ACV puede aparecer y complicar el proceso de rehabilitación?. En este artículo queremos tratar la desconocida por muchos, labilidad emocional tras un ictus.

Tras un ictus, los supervivientes no sufren solamente secuelas motoras. Suelen aparecer problemas a nivel emocional y conductual, entre los que se encuentra la labilidad emocional.

La labilidad emocional puede afectar la rehabilitación

Al hablar del ictus, recordamos que hablamos de la primera causa de mortalidad en la mujer en España (por encima incluso del cáncer de mama) y segunda en el hombre, la primera causa de dependencia en adulto además de la segunda causa de demencia.

Sus datos a nivel mundial son muy impactantes:

  1. Al año alrededor de diecisiete millones de personas son víctimas de un ictus
  2. Seis millones de personas fallecen cada año como consecuencia de este asesino sigiloso
  3. Se ha convertido en la segunda causa de muerte, por debajo solo del cáncer
  4. Una de cada seis personas sufrirá un ACV a lo largo de su vida
  5. A día de hoy es la primera causa de discapacidad en adultos

El gran reto de los sobrevivientes a un ACV es la rehabilitación y debemos de tener en cuenta que puede verse afectada, como hemos hablado en anteriores artículos, por las secuelas conductuales y emocionales que pueden sufrir los pacientes.

Risas y llantos sin motivo aparente durante minutos

La labilidad emocional es un trastorno de origen neurológico que se identifica por alteraciones involuntarias desenfrenadas de risas inapropiadas, llantos u otras respuestas emocionales desmedidas.

Son dificultades que aparecen en el paciente tras haber sufrido un daño cerebral adquirido, que impiden el control de la conducta y emociones.

Las señales de labilidad emocional son los episodios habituales de llantos o risas que resultan desmesurados y no están enlazados a su estado emocional. Estos episodios se producen involuntariamente, no se pueden controlar y suelen durar minutos.

Suelen ser breves pero a la vez intensos. El paciente va de la risa sin motivo aparente al llanto. Puede reírse exageradamente ante algo que aparentemente no es tan gracioso como puede llorar ante ciertos motivos que no resultan tristes. El llanto suele ser más frecuente que la risa.

Se puede confundir con un cuadro depresivo

La labilidad emocional aparece por la afectación provocada por el daño cerebral, específicamente causada en el lóbulo frontal y sus conexiones.

En muchos casos se tiende a confundir con cuadros depresivos asociados, debido al llanto sin motivo aparente que se produce en el paciente.

Aunque se diferencian en varios aspectos:

  • Los episodios de labilidad emocional suelen ser breves mientras que la depresión causa una sensación continua de tristeza.
  • Los pacientes que sufren de labilidad emocional no presentan trastornos del sueño o pérdida del apetito, como es el caso de la depresión

Cuando se diagnostica correctamente y no se confunde con trastornos del estado de ánimo, la labilidad emocional puede ser controlada con terapia farmacológica.

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Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información sobre la labilidad emocional u otros trastornos conductuales y emocionales, puede ponerse en contacto con nuestro servicio de Neurología  de Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

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