Mayores y conducción: Una situación común en la práctica clínica habitual cuando se trabaja con personas mayores es decidir si nuestro paciente con avanzada edad puede conducir o no.
En general, tanto en las personas jóvenes como mayores, la importancia que tiene la conducción en la independencia de una persona es una ventaja de muy difícil renuncia, y no sólo para el propio paciente, sino para familiares y allegados que son beneficiados indirectamente de esta facultad.

Mayores y conducción: cuándo el paciente de avanza edad puede conducir

Es posible enumerar muchas razones por las cuales a partir de cierta edad, la capacidad para conducir se puede ver muy limitada.

Los conductores deben ser capaces de valorar las distancias, atender varios estímulos simultáneos, mantener la atención durante largos periodos de tiempo, reaccionar rápidamente ante una emergencia, interpretar correctamente las señales de tráfico, elegir adecuadamente una ruta a seguir, etc.

En estos casos, la preservación de las capacidades cognitivas del conductor es fundamental, y no siempre una persona mayor estará capacitada para ello.

En el caso del debut de un síndrome demencial (demencia tipo Alzheimer, Demencia Vascular, etc.), sea cual sea su estadio de deterioro (leve, moderado, grave) nos sirve a los profesionales de la neurología para poner un punto de corte, desde un punto de vista cognitivo, de cuando nuestro paciente debe dejar de conducir, independientemente de la revisión médica de conductores, la cual es muy somera y poco específica.

En las personas recién diagnosticadas con demencia se recomienda el abandono progresivo de la conducción

A partir de un diagnóstico de demencia, sea del tipo que sea, ya podemos predecir cuál será el curso evolutivo del paciente (fundamentalmente degenerativo, irá a peor con el paso del tiempo y el paciente cada vez perderá más capacidades).

Por norma general, cuando el paciente es recién diagnosticado, se encontrará en fases leves-moderadas, y muy posiblemente aún tenga competencias suficientes para conducir. El problema radica en la condición de degenerativa de estas enfermedades, lo cual hará que en un momento determinado, seguro pero impredecible, sus capacidades cognitivas se verán afectadas y pueda provocar un accidente propio o a terceros, como bien es sabido a partir de las recientes noticias divulgadas por los medios de comunicación.

Por este motivo, siempre recomendamos en los pacientes de reciente diagnóstico y sus familiares, el abandono progresivo, pero total, de la conducción, aún a pesar de las consecuencias funcionales y anímicas que pueda tener, con el fin de evitar un siniestro impredecible (pero probable en el futuro), donde la responsabilidad penal final será de los familiares responsables del paciente.

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Autor: David Morales Casanova – Neuropsicólogo

Centro Neurológico Antonio Alayón.

Neuropsicología.

Mayores y conducción.