[vc_row][vc_column][vc_column_text]Santa Cruz de Tenerife, 18 de Diciembre

Entre las frecuentes y contínuas campañas de marketing en estas fechas, los compañeros del colegio, primos. otros familiares, vecinos, y la permanente renovación de juguetes, los niños piden en esta época del año todos sus deseos a «Papá Noel» y a los «Reyes Magos». Pero realmente ¿Cuál es el límite, independientemente de nuestro bolsillo, para darles el capricho?

Según datos, el 80% de los niños reciben en estas fiestas una media de cinco regalos y, de ellos, la mayoría desenvolverán hasta 10 entre Papá Noel y Reyes. Estos cifras nos hacen pensar que los más peques de la casa reciben un exceso de obsequios, casi todos materiales, que tienen importantes consecuencias tanto en su desarrollo personal como emocional y que ya se conoce entre los psicólogos como el síndrome del niño hiper-regalado, aunque no esté diagnosticado como tal.

El exceso de regalos, puede llegar, incluso a una apatía total por parte del niño, provocando que pierda la ilusión debido a un exceso de estímulos positivos.

Desde el servicio de psicología de Centro Neurológico Antonio Alayón (ubicado en Santa Cruz de Tenerife) advertimos que «Cuantos más juguetes menor es la ilusión», recomendamos  tenerlo en cuenta de cara a la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos para evitar la frustración tanto de los niños como de los padres en un día tan especial. Se trata de una consecuencia física directa «el exceso de regalos puede conducir incluso a una apatía total, haciendo que los niños pierdan la ilusión debido a un exceso de estímulos positivos, un estado que puede reducir, además, su nivel de tolerancia a las frustraciones del niño.

Hiper-regalar a los niños produce que pierdan la capacidad de centrarse en un único regalo y disfrutarlo plenamente, y la emoción se dispersa, hasta desaparecer. Y entonces es cuando llegan las quejas, tales como «esto no es lo que pedí», «no me han traído esto otro que estaba en la carta», «esto sí lo pedí, pero ya no me gusta o no es lo que yo creía..» Por todo ello, nuestro servico de psicología (ubicado en Santa Cruz de Tenerife) recomienda poner límites desde que se haga la carta a los Reyes Magos, se debe hablar e intentar compaginar incluso con el resto de la familia y amigos. Hay que tener en cuenta que durante estas fiestas no solo vienen los Reyes, también llega Papá Noel con regalos a todas las casas de la familia… Los niños pierden la capacidad de valorar el detalle.

Cuando hay niños  hiper-regalados en Navidad y Reyes, también son niños que son hiper-regalados en general, por lo que recomendamos ser muy cuidadosos porque desde pequeñitos es fundamental inculcarles un aprendizaje de ganarse las cosas.

El cuidado que hay que tener en un niño cuando es hiper-regalado, es que no se está ganando todos esos regalos.  Es clave dosificar porque si ya me llega todo lo que quiero y no me hizo falta ganármelo, puede tener un trasfondo que no suele ser nada favorable para el niño ni para su entorno por qué lo que le están enseñando como aprendizaje final es que no necesito esforzarme para ganarme estos obsequios o premios y como no necesito esforzarme y me siento dueño de todo eso, también después va produciendo niños, jóvenes y posteriormente adultos con esta sensación de que no hace falta, lo que lleva a personas que se creen dueños de todo y de todos.

Y es que en la sociedad que vivimos hoy en día pareciera que la mejor manera  de demostrar cariño es comprándole a los hijos todo lo que pidan, sobre todo en aquellos padres que no tuvieron acceso a muchas cosas en su infancia o lo que no logran pasar el tiempo que quieren con sus hijos, bien por motivos de trabajo o porque estan separados. Y si a esto se suma los regalos de los abuelos, tíos y  demás familiares, puede ser que un menor reciba tantos obsequios que ni siquiera lo va a recordar al año siguiente.

Desde nuestro servicio de psicología (ubicado en Santa Cruz de Tenerife) opinamos que la  clave está en ayudar al niño a decidirse por algo determinado que le haga mucha ilusión y fomentarlo. En lugar de quebrarnos la cabeza en busca del regalo ideal para ellos. Debemos lograr convertir la Navidad en un momento lleno de magia que los niños esperen con deseo, sabiendo incentivar el entusiasmo, no solo durante el mes de diciembre, sino durante el resto del año.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información puede ponerse en contacto con nuestro servicio de Psicología.

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Psicología.

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