El concepto de neuromodulación es complejo y posiblemente tenga varios niveles, pero desde una aproximación muy básica, denominamos “Neuromodulación a la normalización terapéutica de la actividad del Sistema Nervioso Central mediante distintas terapias”.

La Neurología es una de las disciplinas donde hemos observado un mayor avance en los últimos años. Considerada joven, con su nacimiento en el siglo XIX, es una de la más complejas especialidades médicas por tener como objetivo el estudio de la fisiología y patología de uno de los sistemas más complejo conocido, el Sistema Nervioso, tanto Central (SNC) – cerebro y médula espinal –, Sistema Nervioso Periférico (SNP) – nervios y músculos, como Sistema Nervioso Autónomo (SNA), que controla las funciones reflejas o involuntarias de las vísceras, tales como frecuencia cardíaca, ritmo respiratorio, reacción de las pupilas, micción, etc.

La neuromodulación ha tenido una amplia aplicabilidad clínica como alternativa a los fármacos en distintas enfermedades neurológicas o psiquiátricas

El concepto inicial de las Neurociencias básicas, era que nuestro Sistema Nervioso funcionaba en términos de “inhibición – estimulación, en lugar de “facilitación y aprendizaje”, lo cual nos hace considerar la posibilidad de cambios funcionales de nuestro cerebro a “largo plazo”. El proceso que implica esta modificación en una enfermedad neurológica, es lo que llamamos “Neuromodulación”.

La aplicación de este concepto (neuromodulación) a la práctica clínica, nos lleva a interesantes conclusiones, ya que un mismo fármaco, por su mecanismo de acción moduladora, puede ser útil para varias enfermedades, como en el caso del litio o el topiramato, usados en el trastorno bipolar, cefalea en racimos, epilepsia o migraña.

Si ampliamos más este planteamiento, podemos entender que la colocación de “estimuladores” en nuestro cerebro o en la médula, puede provocar una neuromodulación más selectiva en los lugares donde se implantan, y de ahí surgieron tratamientos novedosos para la enfermedad de Parkinson, para el dolor, la epilepsia y algunos trastornos psiquiátricos.

¿Cómo se puede llevar a cabo?

La “Neuromodulación” se puede llevar a cabo de forma invasiva, lo cual requiere la colocación de implantes, electrodos o estimuladores, o de forma no-invasiva, utilizando Ultrasonidos focalizados, la luz – optogenética -, ambas en investigación, o mediante estimulación eléctrica directa o Estimulación Magnética Transcraneal, no siendo necesario cirugía y realizándose de manera ambulatoria.

La modulación de la actividad cerebral por aplicación directa de corriente eléctrica en el cráneo, fue observada a principios del siglo 19th. En las pasadas 3 décadas, la Estimulación Magnética Transcraneal – no invasiva – y la Estimulación Cerebral Profunda – invasiva pues requiere la colocación de electrodos intracerebrales – han tenido una amplia aplicabilidad clínica en diferentes patologías neurológicas y psiquiátricas, como alternativa al tratamiento farmacológico.

¿ Qué es la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT)?

La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es una técnica neurofisiológica que permite la inducción de forma segura y no invasiva, de una corriente en el cerebro, capaz de modular su actividad.

La base física de su aplicación se apoya en la inducción electromagnética, descubierta por Michel Faraday en el siglo XIX, y desarrollada en su aplicación clínica, por Anthony Baker y sus colaboradores en 1984, al fabricar un estimulador capaz de despolarizar neuronas en la corteza cerebral y evocar movimientos musculares contralaterales al lugar de estimulación, al activarse las vías corticoespinales – cerebro y médula espinal.

La EMT ocupa una posición privilegiada para el mapeo de funciones cerebrales gracias a la combinación de su capacidad de resolución espacial y temporal, sí como por el hecho de ser capaz de interferir en la función cerebral, permitiendo establecer relaciones entre actividad cerebral y comportamiento.

El circuito básico de un estimulador magnético incluye un condensador y su circuito de carga y de descarga, que utiliza un interruptor electrónico denominado thyristor, capaz de hacer fluir miles de amperios en milisegundos a través de una bobina de estimulación.

Puede aplicarse mediante “pulsos únicos”, “pares de estímulos separados por intervalos de tiempo variables” sobre la misma región o diferente, o mediante “trenes de estímulos” a frecuencias variables.

Mediante la técnica de “pulsos apareados”, podemos explorar la excitabilidad en la zona de la corteza cerebral que estimulamos, o entre esa región y otra parte del la corteza.

¿ Para qué sirve?

La aplicabilidad tanto diagnóstica, como terapéutica de la EMT, ha quedado manifiesta por la multitud de artículos científicos publicados al respecto, siendo las recomendaciones terapéuticas basadas en la evidencia, de la Comisión Europea de la International Federation of Clinical Neurophysiology (IFCN) (2014), las siguientes:

La Depresión resistente al tratamiento farmacológico, la Depresión asociada a la enfermedad de parkinson, los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson, recuperación de las secuelas motoras del Ictus, lo síntomas negativos de la esquizofrenia, las alucinaciones auditivas, y el Dolor neuropático, entre otras, pues en estos últimos cinco años, se ha ampliado el grado de recomendación hacia nuevas patologías.

Para cualquier duda o consulta o si deseas ampliar información sobre la neuromodulación y estimulación mágnetica transcraneal en nuestro centro, puedes ponerte en contacto con nuestro servicio de Neurologia del Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife).

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

Neurología.

Artículo escrito por el Dr. Antonio Alayón Fumero.

Neuromodulación cerebral no invasiva.