[vc_row][vc_column][vc_column_text]Santa Cruz de Tenerife, 3 de mayo

Los pacientes de  Parkinson que muestran signos de depresión en realidad pueden tener una afección llamada desmoralización, según un estudio publicado el pasado mes de abril en la edición digital de Neurology, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología. Ese estudio encontró que la desmoralización puede ser común en la enfermedad de Parkinson. 

La desmoralización es un estado de sentimiento de impotencia y desesperanza, con una incapacidad auto-percibida para realizar tareas en situaciones estresantes. Con la depresión, una persona generalmente conoce el curso de acción apropiado y carece de motivación para actuar. Con la desmoralización, una persona puede sentirse incompetente y, por lo tanto, insegura sobre el curso de acción apropiado. Los dos sentimientos pueden ocurrir juntos.

«La distinción entre depresión y desmoralización es importante porque los enfoques de los tratamientos son diferentes», subraya el autor del estudio Brian Koo, de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, y miembro de la Academia Estadounidense de Neurología. «La desmoralización se puede tratar mejor con la terapia cognitiva conductual que con la medicación antidepresiva, que a menudo se receta para la depresión», añade.

Para este estudio, los investigadores inscribieron a un total de 180 personas con una edad promedio de 68 años. Del grupo, 94 personas padecían la enfermedad de Parkinson y 86 personas no. Aquellos que estaban en el grupo de control fueron emparejados por sexo, raza, educación y edad.

Los participantes fueron evaluados para detectar desmoralización con cuestionarios que hacen preguntas como «¿Experimenta sentimientos de impotencia, desesperanza o darse por vencido?» y «¿Siente que no ha cumplido sus expectativas o las de otras personas?». También fueron evaluados para diagnosticar depresión.

Los investigadores encontraron que las personas con la enfermedad de Parkinson tenían 2,6 veces más posibilidades de desmoralizarse que las personas sin la patología. En los que sufrían la enfermedad, el 18 por ciento -17 de 94 personas- se desmoralizaron en comparación con el 8 por ciento, o siete de las 86 personas en el grupo de control.

Además, en las personas con enfermedad de Parkinson, el 20 por ciento, o 19 de 94 personas, estaban deprimidas en comparación con el 4 por ciento, o tres de las 86 personas en el grupo de control. Aunque la desmoralización y la depresión pueden ocurrir al mismo tiempo, los autores encontraron que había individuos con solo uno de los trastornos.

Entre aquellos con la enfermedad de Parkinson, el 37 por ciento, o siete de cada 19 personas con depresión no estaban desmoralizados. Además, el 29 por ciento, o cinco de las 17 personas que estaban desmoralizadas, no estaban deprimidas. «Esto sugiere que la desmoralización no es simplemente un marcador de depresión», dice Koo.

Los autores también detectaron que la desmoralización, pero no la depresión, estaba ligada a la incapacidad de controlar los movimientos. «Dado que nuestra investigación muestra un vínculo entre la desmoralización y la capacidad de una persona para funcionar, más investigaciones pueden ayudar a definir mejor cómo tratar mejor la desmoralización en la enfermedad de Parkinson», subraya Koo.

Una limitación del estudio fue la falta de información sobre los detalles del empleo. Otra fue que los pacientes de Parkinson con enfermedad grave tenían más probabilidades de no participar, por lo que la prevalencia de la desmoralización puede subestimarse.

Ahora, desde «Centro Neurológico Antonio Alayón», ubicado en Santa Cruz de Tenerife (Tenerife), hablamos del parkinson:

El párkinson es una enfermedad producida por un proceso neurodegenerativo multisistémico que afecta al sistema nervioso central lo que provoca la aparición de síntomas motores y no motores. Es crónica y afecta de diferente manera a cada persona que la padece, la evolución puede ser muy lenta en algunos pacientes y en otros puede evolucionar más rápidamente.

Los síntomas motores del parkinson más frecuentes son el temblor, la rigidez, la lentitud de movimientos y la inestabilidad postural, entre otros. Además de la alteración motora, otras regiones del sistema nervioso y otros neurotransmisores diferentes a la dopamina están también involucrados en la enfermedad, añadiendo otros síntomas diversos a los síntomas motores típicos, conocidos como síntomas no motores. Con frecuencia aparecen años antes que los síntomas motores, se los conoce como “síntomas premotores”. Los más conocidos son: depresión, reducción del olfato, estreñimiento y trastorno de conducta del sueño REM (ensoñaciones muy vívidas).

La enfermedad de parkinson afecta tanto a hombres como a mujeres, y más del 70 por ciento de las personas diagnosticadas de párkinson supera los 65 años de edad. Sin embargo, no es una enfermedad exclusivamente de personas de edad avanzada ya que el 30 por ciento de los diagnosticados es menor de 65 años.

El parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, despues del alzheimer y afecta a 7 millones de personas en el mundo (según estadísticas de la OMS), en España, entre 120.000 y 150.000 personas padecen esta enfermedad, de la que se diagnostican unos 10.000 nuevos casos cada año.

Según datos de la Asociación de Párkinson de Tenerife, que hacemos referencia por la ubicación de nuestro Centro Neurológico (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife),  ha estimado que esta enfermedad afecta a unas 3.500 personas en la isla de Tenerife, de las cuales un 42 por ciento requieren de cuidadores de manera precoz, un porcentaje que asciende hasta el 73 por ciento a los diez años del diagnóstico, siendo más del 80 por ciento de los cuidadores de estos pacientes son familiares directos.

Para cualquier duda, consulta sobre el parkinson o si desea ampliar información puede ponerse en contacto con nuestro servicio de Neurología.

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife (Tenerife).

Neurología.

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