Santa Cruz de Tenerife, 11 de Diciembre

Se va terminando el año y desde el servicio de psicología de Centro Neurológico Antonio Alayón (ubicado en Santa Cruz de Tenerife) queremos hablar de una necesidad que a veces no queremos ver o simplemente no le damos la importancia que realmente tiene, las vacaciones.

En una sociedad que en muchos casos parece estar obsesionada con el rendimiento y la eficacia, se habla demasiado de trabajo dejándose a un lado las vacaciones. Sin embargo, encontrar tiempo para el descanso y la desconexión del estrés y rutina diaria es muy importante, sobre todo para nuestro cerebro. De hecho, cuando a veces te sientes sobresaturado, es probable que se deba a las restricciones de tu mente consciente, a que tus recursos de atención y tu capacidad de trabajo son limitadas.

Si le dieras a elegir a tu cerebro, estarías visitando una gran ciudad, en una paradisíaca playa o disfrutando de la montaña, en lugar de estar trabajando en tu puesto de trabajo. Entonces, ¿por qué será que muchos trabajadores aún tienen días de vacaciones sin utilizar al final del año?

Un altísimo porcentaje de nosotros trabaja 40 horas o más a la semana y, sin embargo, mas de una tercera parte pensamos que no necesitamos ni tenemos porqué coger vacaciones. Es muy complicado rendir al 100% cuando nuestro cerebro necesita un descanso.

Durante mucho tiempo los científicos creían que el cerebro siempre se mantenía activo, hasta cuando estábamos durmiendo. Ya cuando surge el electroencefalograma y posteriormente la resonancia magnética funcional mostró una realidad distinta: nuestro cerebro apaga las zonas que no esté utilizando.
De hecho, diferentes actividades activan distintos circuitos neuronales, momento en el cual aumenta la demanda de oxígeno y glucosa, para obtener la energía extra que requiere. Por el contrario, el hecho de que el cerebro apague unas zonas y encienda otras no quiere decir que sea un gran ahorrador de energía. Tenemos que tener en cuenta que el cerebro consume aproximadamente el 20% de la energía que produce nuestro cuerpo, y requiere entre un 5 y un 10% adicional cuando simplemente hacemos un cálculo o leemos.
Un estudio de investigación realizado en la University of Southern California desveló que cuando el cerebro está “descansando” en realidad no está siendo improductivo, todo lo contrario. Esa red por defecto es esencial para reafirmar nuestra identidad, comprender mejor qué se esconde detrás de los comportamientos de los demás e incluso nos ayuda a procesar nuestro código moral. Por lo que el descanso es una oportunidad para que el cerebro reafirme los conocimientos adquiridos, trabaje sobre los asuntos pendientes sin resolver y asuma una distancia emocional de los problemas.
Al permitir que nuestra mente divague, esta rebobina los diálogos que hemos tenido y nos da la posibilidad de encontrar dónde hemos errado. Asimismo podemos finalizar mentalmente una discusión, con un fin positivo para evitar un enfrentamiento cara a cara. También podemos colocar citas mentales que nos posibilitan planificar el día siguiente, encontrar soluciones a problemas complicados,…
Todo ello lo podemos hacer en “modo off» ya que el cerebro cuenta con dos vías atencionales: la red de procesamiento de tareas positivas y la red de tareas negativas. La red de procesamiento de tareas positivas, también denominada control ejecutivo, se activa cuando nos concentramos en una tarea. Al contrario, la red de procesamiento de tareas negativas, también conocida como red neuronal por defecto, se activa cuando soñamos despiertos, cuando dejamos divagar la mente. Eso sí,  cuando una de estas redes está activa, la otra se desconecta.
Como podrás imaginar, las dos redes son fundamentales y nos han dado la posibilidad de  hacer considerables descubrimientos. La red de procesamiento de tareas negativas es la que nos permite establecer conexiones entre ideas dispares, es la encargada de nuestros momentos de genialidad y nos ayuda a resolver los problemas más complejos a través de los momentos de insight. Cuando, de repente, descubres la solución a un problema, ha sido la red neuronal por defecto en acción.IMG_3172
Por otro lado, hay otro componente sumamente importante del sistema atencional y son los filtros. Estos nos ayudan orientar nuestra atención, diciéndonos en qué debemos concentrarnos y qué estímulos debemos apartar. Sin embargo, el flujo continuo de información al que estamos sometidos en el día a día  hace que el control ejecutivo esté continuamente activo, mientas que la parte del cerebro más creativa se mantiene apagada. Por esto, de vez en cuando es necesario tomarse unas vacaciones y salir de la rutina del día a día.
Estos son algunos de los motivos por las que las vacaciones son fundamentales para ayudarte a ser más inteligente, más saludable, más productivo y más feliz.
. Refuerza la creatividad
 Mientras trabajamos estamos funcionando en “modo focalizado”, por lo que es normal que después de cierto tiempo nuestro cerebro termine sobresaturado. Por lo que unas vacaciones nos permiten desconectarnos del mundo y dejar que una parte de nuestro cerebro divague, precisamente la encargada de conectar ideas aparentemente inconexas y facilitarnos los insights. Por eso, no es sorprendente que las investigaciones apunten que las personas más creativas son precisamente aquellas en las que la red neural por defecto se mantiene más activa.
. Nos va a ayudar en la toma de  decisiones
El cerebro trabaja mejor cuando no está sometido a una gran presión, cuando funciona en “modo relajado”. Según un estudio elaborado en la Universidad de Amsterdam incluso desveló que cuando debemos tomar una decisión importante es mejor que nos tomemos nuestro tiempo y descansemos. Una vez que hayamos asimilado todos los detalles necesarios, darle vueltas al asunto no siempre nos conduce a tomar la mejor decisión.
. Disminuye el estrés
Las vacaciones son el mejor antídoto contra el estrés. Coger unas vacaciones lejos del estrés del trabajo y la rutina diaria nos ayuda a relajarnos, disminuye los niveles de ansiedad y le da a nuestro cuerpo la oportunidad para reparar los daños causados y regenerarse.
. Promueve ideas nuevas
Cualquier descanso es positivo para el cerebro, pero unas vacaciones fuera de nuestro entorno, en contacto con otras culturas, una desconexión que nos va a permitir que aparezcan nuevas ideas que nos ayudarán mucho en nuestra vida.
. Nos hace ser más felices
El estrés crónico contribuye a aumentar los niveles de depresión y ansiedad. Las personas que no cogen vacaciones con cierta frecuencia suelen provocar tres veces más depresión y ansiedad que quienes logran desconectar cada cierto tiempo del  puesto de trabajo.
. Aumenta la concentración
Paradójicamente, cierto es que las vacaciones nos ayudan a mantenernos concentrados. De hecho, el estrés crónico afecta directamente la parte del cerebro relacionada con la memoria y la consecución de los objetivos. Por eso, las personas que trabajan ininterrumpidamente, sin tomar vacaciones, a menudo se sienten bloqueadas y tienen dificultades para concentrarse. Al contrario, que a la vuelta de las vacaciones nos sentimos llenos de energía, nuestra capacidad de reacción aumenta y somos capaces de mantenernos concentrados durante periodos de tiempo más amplios.
 . Crece la productividad
Ser productivos no es sinónimo de  pasar muchas horas trabajando, sino aprovechar la jornada al máximo. De hecho, la mayoría de las personas se sienten más satisfechas con su trabajo cuando tienen la oportunidad de irse de vacaciones con cierta frecuencia. Esa sensación de satisfacción se revierte en la productividad, creando también un mejor clima laboral.
Por todo esto, de vez en cuando es necesario tomarse unas vacaciones y salir de la rutina del día a día.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información puede ponerse en contacto con nuestro servicio de Psicología.

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife.

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