Autora: Laura de León – Fisioterapeuta

A lo largo del tiempo el papel del Fisioterapeuta ha tenido mayor relevancia en el manejo del dolor, sin importar la causa o consecuencia del mismo.

Éste constituye un importante problema, ya que es una de las principales afecciones que limitan las actividades de una persona. Así que, es primordial su abordaje y prevenir la discapacidad crónica relacionada con él. Tradicionalmente en el tratamiento de dolencias relacionadas con el aparato locomotor, se relacionó como origen del dolor únicamente a estructuras articulares y musculares. Sin embargo, se ha de tener en cuenta también el sistema nervioso durante la valoración y el tratamiento del paciente. Esto se debe por una parte, a la implicación que tiene dentro del procesamiento de la información dolorosa interpretada por el cerebro; y por otra , a que el tejido nervioso es una estructura que cuenta con capas inervadas de tejido fibroso que puede sufrir daños y ser fuente de dolor.

El sistema nervioso es capaz de condicionar desde la calidad y amplitud del movimiento activo hasta producir cambios en el umbral del dolor. Gracias a técnicas novedosas como la Movilización Neurodinámica o Neurodinamia, que se encarga de la valoración y tratamiento centrada en el sistema nervioso, podemos mejorar la percepción de la información nociceptiva.

Esta técnica abre una corriente terapéutica con procedimientos de mucha validez y fiabilidad científica, sin dejar atrás mecanismos centrales o periféricos que participan, mantienen y perpetúan los síntomas de dolor. Integra la fisiología humana con la biomecánica del cuerpo por medio del sistema nervioso. Cuando dicho sistema se ve afectado por algún agente biológico o traumático, ocurren afecciones tanto a nivel psicofisiológico como neuromusculoesquelético que afectan a la integridad biopsicosocial del paciente. Por ello, para lograr el éxito de la técnica es necesario que el Fisioterapeuta conozca a la perfección la estructura y funcionamiento de él, además de los mecanismos del dolor.