De la mano de nuestra neuropsicóloga (especializada en demencias), les dejamos este artículo, una serie de recomendaciones a seguir cuando un familiar es diagnosticado de deterioro cognitivo leve (DCL).

El deterioro cognitivo leve (DCL) es un estadio intermedio entre el deterioro cognitivo que se sufre debido al envejecimiento normal y el deterioro más grave de la demencia. Viene marcado por pérdida de memoria u otra pérdida de capacidad cognitiva en personas que mantienen las capacidades de llevar a cabo de forma independiente las actividades de la vida diaria.

Qué es el deterioro cognitivo leve (DCL)

Todos, en algún momento e independientemente de la edad, nos hemos olvidado de algo, siendo muy típico, frases como: ‘¿Dónde dejé la cartera? ¿Has visto mis llaves?…’ Algo que puede ocurrir por diversos motivos, siendo algunos de los más comunes no haber estado atento a lo que se hacía o haber cambiado de lugar el objeto en cuestión.

Sin embargo, cuando percibimos que nuestro familiar (padre, madre, hermano/a…) tiene cada vez más despistes como perder el bolso o el móvil, olvidarse de la cartera, perder el hilo de las conversaciones, repetir conversaciones o preguntas, ente otras, es cuando recurrimos a una consulta neurológica, cuyo profesional lo remite al neuropsicólogo/a para realizarle una valoración cognitiva completa.

Una vez que se le ha hecho dicha valoración, el neuropsicólogo/a os confirma un diagnóstico: Deterioro Cognitivo Leve (DCL). El DCL, trata de la afectación En funciones cognitivas como la atención/concentración, velocidad de procesamiento, memoria, lenguaje…y la persona es, por lo general, autónoma funcionalmente.

No se trata de una demencia propiamente dicha, pero es igual de relevante, ¿por qué?

Cuando le damos este diagnóstico, hacemos especial hincapié al seguimiento neurológico y neuropsicológico y, especialmente, a la estimulación cognitiva. Su relevancia radica, ya que:

  1. Permite mejorar, mantener y preservar en la medida de lo posible las áreas del funcionamiento cognitivo.
  2. Reduce el estrés que le pueda ocasionar a la persona afectada mediante la enseñanza de estrategias o técnicas cognitivas, pudiendo aplicarlas en la vida real.
  3. Permite detectar si hay un empeoramiento en funciones cognitivas ya afectadas y/o inicialmente preservadas, lo que permitiría indagar precozmente las causas de ello.

El diagnóstico de DCL pueda afectar la dinámica familiar

Cuando los miembros de una familia cercanos al paciente conocen el diagnóstico, no solo es importante proporcionarles un feedback acerca de qué es, sino también hay que resaltar el papel activo que tienen. Normalmente, la familia o los cuidadores tienden a hacer todo por el paciente: comprar en el supermercado, realizar las actividades del hogar como cocinar, planchar, etc., lo cual provoca estrés familiar y mayor dependencia del paciente.

No hay que olvidar que, a pesar de que estamos ante un diagnóstico en la cual hay que supervisar e intervenir, por lo general el paciente puede realizar actividades por sí solo, con o sin supervisión, pero jamás dejar que no las hagan, puesto que puede perjudicar notablemente al paciente.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información sobre la enfermedad de Alzheimer, puede ponerse en contacto con el servicio de Neuropsicología de Centro Neurológico Antonio Alayón.

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