Adolescentes – Santa Cruz de Tenerife – Tenerife, 29 de agosto de 2018

Hoy en día las Redes Sociales se han vuelto indispensables en la vida de las personas. En un planeta globalizado en el que todo el mundo debe estar actualizado sobre lo que sucede, el desarrollo de la tecnología se ha convertido en una poderosa herramienta, en constante evolución.

Inmediatez, actualidad y transversalidad, ingredientes esenciales que convierten en modo de vida, lo que antes era moda. Facebook, Youtube, Instagram, Twitter, Snapchat, por poner solo unos ejemplos, han cambiado la manera en la que nos comunicamos y nos relacionamos con otras personas.

Su alcance global, inmediatez, rapidez y sencillez permiten, entre otras muchas cosas, mantener amistades, vender o comprar productos, buscar empleo, pareja, ocio, servicios, así como dar voz pública a todos los ciudadanos.

Las redes sociales tienen muchos beneficios para las personas, ignorar que forman parte de nuestra vida, sería como ponernos una venda en los ojos. Han revolucionado la forma en que nos conectamos unos con otros. Indiscutible como producto y herramienta, pero criticable su uso excesivo, o mal uso.

Aprovechando los aspectos positivos que sin duda tienen, también debemos ir controlando los negativos. Las redes sociales son una enorme ventana al mundo y no todo lo que se publica se ajusta a la realidad.

Las fotos, los comentarios, los grupos a los que se pertenece, y otros aspectos dicen mucho de nosotros, pero hay que hacerse una pregunta, ¿mostramos lo que somos o creamos una identidad ideal? Divertido y entretenido para un adulto, que se supone es consciente de elegir conscientemente. Pero, ¿y un adolescente?

La imagen corporal es un tema delicado en la adolescencia, una etapa en la que uno es más frágil al rechazo y a lo que piensen los demás. Formar parte de un grupo comienza a ser una necesidad primordial. La preocupación por el aspecto, por gustar al otro, comienza a apuntar con fuerza y se convierte en una necesidad y una parte fundamental de la identidad personal y social del menor.

“ La juventud tiene el genio vivo y el juicio débil” (Homero)

La unión de un mal uso junto al “debilitamiento” de ciertos valores humanos como por ejemplo, la empatía, intimidad, privacidad, mesura o la veracidad, puede convertir una poderosa herramienta en un potencial peligro para nuestros jóvenes.

Los padres debemos poner el punto de cordura y de uso responsable, enseñando su disfrute prudentemente.

Las consecuencias están ahí y desgraciadamente existen datos objetivos que lo demuestran: adicción a las redes sociales, comportamientos antisociales, síntomas de ansiedad y estrés, problemas en el sueño, ciberbullying o acoso cibernético, problemas de autoimagen, miedo a ser ignorado (missing out), serían algunos ejemplos de los efectos potencialmente negativos de un mal uso de las redes.

Se han vuelto “indispensables”, no cabe duda de ello, y por este motivo es importante el establecimiento de una serie de normas de uso donde se haga referencia al cuándo, cuánto, cómo y para qué usan.

Nuestro desafío como padres es comprender esta manera de comunicación que arrasa de manera imparable y aunque el tono de voz y el lenguaje no verbal ya no tengan tanto peso, entenderla sin miedo y educar en el uso sano y seguro.

Para cualquier duda, consulta o si desea ampliar información puede ponerse en contacto con Centro Neurológico Antonio Alayón (Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

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Centro Neurológico Antonio Alayón, Santa Cruz de Tenerife – Tenerife).

Psicología.

Adolescentes.

Autora: Belén Díaz Afonso – Psicóloga